El Bien Común…. de romería

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
El Bien Común…. de romería
Eduardo Domínguez-Lobato.- Puede que llegue vestido, el Rocío, de popular romería con hondas raíces festivas. Pero, además, y dentro de la golosina frutal que para muchos significa, concentra también, o bien pudiera, la faz de la solidaridad, la fuerza del amigo y el encanto de cuatro días alegres, y bien compartidos.Porque esta  nueva Economía  del Bien Común, la que nos viene , bien debiera aparecernos vestida de traje campero, entre  cien amigos con sombrero calañés y recias botas, las enterizas de Valverde.


¡ Ay, Rocío, ¡ Ay, España, ¡ Ay Sanlúcar, cuantas cosas, cuantas veces, y cuantas rosas tendidas a tus pies, entre el fin de año y los deseos y promesas de las doce uvas, entre el balompié del Atlético sanluqueño,  el bilbaíno o el blaugrana, entre tus carriolas y caballos y las promesas políticas en cada discurso constituyente.

¡ Ay Almonte, ¡ Ay, Aldea,  ¡ que vuelve tu Rocío de fecha fija ¡, con sus sencillos mensajes de flauta y tamboril, de puerta en puerta, de plaza en plaza, avivando los recuerdos, encendiendo las memorias y pegando aldabonazos de música vegetal en cada corazón entumecido.

Aquí nos tienes a todos, de romeros, peregrinando por estos esteros de la baja economía desde allá, por lo menos, aquel 2008 cuando las hipotecas sonaban a gloria, las notarias a plusvalías, y hasta las rentas tributarias nos sonaban a devolución.

Que  aquí nos tienes otra vez en  tu romería, Rocío, porque rocío eres,  de bártulos y avíos, de arenas y camino, como un pregón rítmico de fiesta en primavera, como una cartera recalentada con cincuenta, veinte, quince céntimos de menos, como un bolsillo sin alcance, una garganta rota y una letra de fandango sin solución.

Así, volverá a tus calles, Aldea, con  el olor a romero y a pinares, volverá la Paz  almonteña , y algo volverá a modo de susurro de cañaverales, porque por decir hay que decirlo, susurro de manos abiertas en un más pedir que dar, rogar que entregar, reclamar que donar.

Serás Aldea, simplemente Rocío, pito y tamboril, charla del amigo, baile ocasional y esas sevillanas que traducen el ritmo lento de tu día a día, de tu mayo a mayo y de tu abierta luz a los barquitos del río, a los caballos y al negro toro pendiente siempre de la última faena. La faena del trabajo, de la economía compartida, de la cooperación  hacedora  de gérmenes productivos, estos sí, brotes verdes.

Ay, Aldea, mujer tú , de carne y hueso, como las gentes que rezarán, pedirán y suplicará a la Virgen por mil razones, con cien motivos, con diez canciones y una única devoción.

Tú, Aldea hoy  de grande nombre y mil poemas para tu apellido, Rocio. Porque eres pan caliente para llevar, la inercia de la pena congelada, una elegancia disfrutada, sabiduría heredada, y una ruleta para la ilusión.

Y algunos dicen, que digan, que la fuente de todo es la Razón, el entendimiento, en esa ilustración envanecida que arrincona al arte y al color, al culto sagrado y además, más, porque arrincona la memoria de mis bisabuelos, cien mil sagas inmemoriales… y quizá más.

Porque quizá el hombre es más hombre  por un sueño, esta devoción, una Fe, cualquiera que fuese…. Y la Razón, si claro, esa  razón más o menos objetivable, más o menos formal, protocolizada, decidida, convenida,  porque y  sobre todo el Hombre es Hombre por esa forma de mirar al cielo y de pensar, ¿ soy yo, quién ?,  porque cuando menos, como poco, es un poema, ¿ quieren llamarlo rezo ?, ¡ qué se yo ¡

Así que ahora, Rocío, con los calores por el Camino, cuenta conmigo y a preparar el nuevo Pentecostés

Y otra cosa más, alguna cosa, que los corazones se embarquen en tu carriola y lleguen airosos a la reja … que dice el poeta:

En ángel, garbo y salero;

Cinta fina en el sombrero,

Y clavel en la solapa,

Casi arcángel que se escapa

Al son de tu sonajero.

Eduardo Dominguez-Lobato Rubio

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