Arúspices sindicales de la enseñanza

José Luis Glez. García
 "….para representar a los demás, primero hay que representarse a sí mismo"
José Luis Glez García.-Parece ser que los arúspices sindicales de la enseñanza ya velan sus armas, silbatos, pancartas y manifiestos diversos para la próxima huelga convocada en la enseñanza para finales del mes de mayo.
Su “convicción” sobre el deterioro de lo publico raya con una perfilada y  apocalíptica indignación. Algún alto liberado, que por supuesto sí trabajará ese día y no perderá sus emolumentos, califica el recorte de Wert como “el más grave atentado a la escuela pública”, otro no menos cainita nos  asegura que con esta reforma el alumnado tendrá un “grave retroceso”. Frases manidas, que por repetitivas no se las creen ni los sujetos que las dicen.

Pero no nos confundamos, de aquellos polvos, vienen estos lodos. Durante veinte años estos profetas crepusculares, no tuvieron ni una mala palabra, ni promovieron una acción contundente  y reivindicativa de cómo iba y hacia donde caminaba  la enseñanza andaluza. Nadie dijo ni pío, sobre la aplicación de una ley como la Logse, que creó una autentica legión de analfabetos funcionales.
 

 Y es lógico, nadie muerde la mano del que te da de comer. Se vive calentito y a resguardo de cualquier eventualidad con las millonarias subvenciones. La liberación sindical de un educador es un estado celestial y etéreo que te permite pisar moquetas en lugar de pringarte las manos de tiza.
Por un lado, se protesta fervientemente contra los recortes, pero por otro, no se está dispuesto a renunciar ni un ápice a la financiación pública del chiringuito.
 
El silencio sindical y el “pacto de no agresión”, que durante dos décadas ha imperado en temas de enseñanza, certifica que determinados sindicatos de clase, o como cada uno quiera nominarlos, jamás les ha importado la calidad de la enseñanza y por supuesto el bienestar y las precarias condiciones laborales del profesorado. Claro que no es lo mismo pelear contra el PSOE, que a fin de cuentas son primos hermanos, que protestar contra esa “derechona” pura y dura, que recorta y castiga todo lo público. Y habrá alguno que abusando de su inocencia se lo harán creer.
 
Los recortes en la enseñanza, nos  preocupan a todos, por supuesto. Pero a algunos le importan más las ayudas con dinero público, por supuesto, en centrales, cursos, y demás zarandajas. Alguno teme como una vara verde el que se le acabe el “chollo” y las prebendas varias  y tenga que reincorporarse a su puesto de trabajo. El futuro que vislumbran en su próximo quehacer cotidiano, les produce una quemazón en nada comparable al futuro de la enseñanza pública.
 
Y para finalizar les dejo unas preguntas de fácil respuesta. ¿Dónde han estado  durante años esos convocantes sindicalistas durante veinte años de dogmatismo logsiano constructivista-comprehensivo? ¿No se percataron del deterioro de la Educación andaluza, reflejada en informes independientes, como Pisa, la situaban a la cola de Europa?.
 
Es de esperar, pensando en sus propios intereses, que esta huelga de la enseñanza les vaya mejor que la anterior huelga general y que tengan más apoyo mediático que las ultimas manifestaciones del primero de mayo. Si no es así, es menester que alguno vaya pensando en cerrar el chiringuito. Porque como dijo aquel, para representar a los demás, primero hay que representarse a sí mismo.

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