Por favor, explicádmelo que no lo entiendo Parte XVI
Por favor, explicádmelo que no lo entiendo…(Y otras historias sin sentido.)Autora: Marta A Dunphy-Moriel English
Décimo-Séptima sesión.-Como le dije, lo cierto es que hay secretos que no deben saberse. Aunque después siempre acaben saliendo.
Solo hay un secreto que nunca, nunca… Se lo garantizo. Nunca.
Pero se lo voy a contar… porque cuando se obtiene un gran logro siempre se le tiene que confesar a alguien, sino no tiene gracia.
Claro, como en los Diez Negritos. Aunque orgullo hace que se lo tenga que contar a una persona real y no a un desconocido que coja una botella que tire al mar… ¡Oye! Esas que maneras que son de hablarme…
Bueno, ¿Se lo cuento o no?
Ea, pues no se lo cuento.
No, no me ponga ojitos de cordero degollado… no me los ponga que sabe que es usted muy mono y no puedo no perdonar a esa carita…
Chantajista emocional… ¿Qué clase de terapeuta es usted?
Mire, porque necesito el empujón de ego… Qué sino se queda con la duda para que le reconcoma hasta que peine canas…
Bueno, sabe que le he contado tantas, tantas, historias que no tienen ni pies ni cabeza. Bueno y también que de joven fumaba mucho.
Lo cierto y verdad es que… era una porrera empedernida. Lo admito, estaba emporrada todo el día.
Claro.
Si.
No diga eso, ¿Tantas cosas le he resuelto con esta confesión? Pues nada, me alegro. Ve, la verdad siempre da mejor de boca que la mentira. Pero en este caso no. Aunque me siento orgullosa que esta confesión haya hecho que mejore su imagen de mi. No, no estoy tan loca.
Que va, la historia de Ginebra es verídica y sin efectos de Cannabis de por medio. ¡Se lo juro!
Bueno, pues ese es el secreto mejor guardado de mi vida. Me pasé la juventud y parte de la madurez fumando maría durante todo el día y sufriendo sus efectos… ¿Irónico, verdad?
Pero vamos, diga lo que diga, usted es el loquero, así que espero que me explique todas las razones y los motivos de estas cosas que le cuento porque le juro que llevo años reflexionando sobre ellas le juro que yo no las entiendo.
Eso sí, me enorgullezco que la verdad haya tardado tantos años en salir a la luz. Bueno, y relativamente, porque sé que por su compromiso de confidencialidad no se lo permite, no va a salir de estas cuatro paredes.
¡Viva yo y mis artes juveniles de disimulo! Me alegro de habérselo contado. Me siento como si fuese una gran espía… aunque más bien con los orígenes y relaciones de una traficante.
En fin, le dejo que es muy tarde. Hablamos de la semana que viene. ¡Hasta luego!
