Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Un mundo sin entrañas
Día a día, estamos siendo testigos de casos tan insólitos que aún visionándolo o incluso habiéndolo vivido de cerca, te ponen los pelos de punta.
Personalmente en referencia a los niños robados, siento una especial implicación y, aún así, me escandaliza pensar del abuzo que se ha cometido -¿y quién sabe, si aún se siguen cometiendo?-, principalmente sobre la madre e indirectamente sobre la familia. Pues esta lucha, esta necesidad de explicaciones para algo irracional, es lo que ha llevado que en un momento determinado estos casos salieran a la luz.
Pero que me dicen españolitos de a pie, la humillación que estamos sufriendo cuando asistimos impasibles e indignados ante los casos, no ya de corrupción, sino de aquellos que pese a que se le den nombres técnicos, son innombrables.
¿Cuánto nos cuesta conseguir ver quinientos euros juntos? Pues si ya nos resulta difícil, piensen en los millones de euros que se barajan en los famosos EREs Andaluces; los del caso Noss; o este último y no menos irrisorio caso de la SGAE, entre otros.
Pero lo peor es que estos individuos, presuntos culpables “ellos”, pues cualquiera de nosotros seríamos culpable, siguen viviendo al mismo ritmo, mientras nuestra amada Justicia se quita una venda casi trasparente, para anudarse una toalla de playa que ya toca.
Mientras que estos señores gastan miles de euros en apenas media hora, nosotros tenemos que pagar sus caprichos durante años. Vuelvo a insistir, que va siendo hora de que se le ponga freno a esa prensa que nos comprime intentando sacarnos a los que nos tenemos ya, ni aliento siquiera, hasta el último céntimo para cubrir las necesidades gastosas de esta mala gobernabilidad política, de mi España.
Pero he aquí que si eso no fuera poco, ya no se ríen de nosotros solo  en Europa, sino que ahora lo hacen también en Sudamérica. ¿Dónde están nuestros gastosos gobernantes, que mandaban cantidades desorbitadas a estos países, para su progreso?
¡Ahora nos tocará a nosotros emigrar a esos lares, mendigando un salario indigno con el que poder mal vivir!
 

Comparte nuestro contenido