Por favor, explicádmelo que no lo entiendo Parte XII
Por favor, explicádmelo que no lo entiendo…(Y otras historias sin sentido.)Autora: Marta A Dunphy-Moriel English
Capítulo 5: Viajes
Décimo-tercera sesión.-Buenas tardes Doctor, ¿Qué tal la reincorporación a la vida real? Yo muy bien la verdad, he tenido un recuerdo maravilloso.
No siempre fui así de vieja y aburrida, ¿Sabe? Cuando era joven la verdad es que era una persona la mar de entretenida.
Bueno, tengo que decir que la afición por viajar la empecé con Clara, porque a mis padres nunca les entusiasmó mucho la idea.
Pero a Clara, a Clara siempre le ha ido viajar.
La primera vez que salí del país fue ese verano a Portugal. Éramos dos tontas con un mapa. Clara se acababa de sacar el carnet y había ahorrado para comprarse una vieja tartana que en ese momento a nosotras nos parecía el coche de James Bond.
“¿A dónde vamos?”- Clara sonreía acelerando el viejo cacharro por la carretera de montaña.
“¡A donde la aventura nos lleve!”- Reí, subiendo el volumen de la radio y sacando la mano por la ventana para sentir la suave brisa de la montaña.
“¿Lisboa?”- Preguntó, leyendo el primer cartel que nos encontramos tras varios KM.
Perdone doctor, si, me gusto mucho Lisboa, la verdad y también la costa de Portugal, porque nos llevamos viajando y durmiendo en el coche durante semanas, hasta que se nos acabó el dinero. Ahora eso sí, mereció la pena. Por supuesto, ¡Como les iba a decir a mis padres en el plan en el que había viajado! Aunque créame, estaban tan contentos de no tenerme por casa dando la lata (la adolescencia no me sentó muy bien, para que se haga una idea, tenía siete piercings en la oreja derecha y otros cinco más en otros sitios que no van al caso ahora…) Jajaja La gente madura doctor, ese fue mi caso. Aunque tengo que decir que algunos de los agujeros se me quedaron hasta hace relativamente poco. Y tardé bastante en dejar de tener el pelo verde limón y con pelados extraños, pero al entrar en segundo de carrera cambié a mejor.
Como le estaba contando, el primer viaje que hice lo hice con Clara. Tuvo unos momentos geniales y algún que otro susto cuando nos quedábamos sin gasolina y teníamos que empujar el coche, que pesaba una tonelada, a la gasolinera más cercana. Y la verdad es que normalmente estaba en el más haya pero nos lo tomábamos con filosofía.
Si, es bonito ser joven, es incluso mejor cuando tienes la oportunidad de viajar con tu mejor amiga.
No olvidaré jamás los paisajes, la gente, la música… esas canciones que repetían sin cesar las emisoras de moda y nos sabíamos de memoria. Las cantábamos a grito pelado en el coche y las tarareábamos mientras recorríamos los pueblos perdidos…
Vimos de todo en ese viaje… vivimos…
Si…
Vivimos…
Mucho…
Tanto…
Perdone doctor, se me ha ido el hilo. Pues eso, que es precioso ser joven. Espero que usted lo aproveche bien Doctor, porque sería una pena que un muchacho como usted desperdicie su juventud.
¡Oh, nostalgia, bella nostalgia de juventud! Cuan poco te aprecié cuanto te tuve y cuanto te echo de menos ahora que soy mayor.
No se ría, jovenzuelo, que cuando tenga unos muchos años más, lo entenderá.
En fin, le dejo, que ya es hora. Gracias una vez más por escuchar los delirios de esta anciana.
Nos vemos la semana que viene.
¡Hasta luego!
