El sueño del Rey

Sanlúcar Digital
{jcomments off}El Rey quiebra su cadera y la confianza de todos los españoles en su impuesto jefe de estado
SD.-No hace mucho que el Rey de España, el ciudadano D. Juan Carlos de Borbón, pidió a  los españoles, sus súbditos, que arrimaran el hombre en estos momentos difíciles para la nación. En otra de sus intervenciones, rompiendo a su antojo el protocolo por su  torpeza o senitud, afirmó que el desempleo de los jóvenes españoles le quitaba el sueño.
A buen seguro que lo último lo ha ratificado y al igual que el movimiento lo ha demostrado andando para tropezar, otra vez, por la falta de sueño a la que aludía en su intervención pública, porque, según sus médicos, el accidente doméstico ocurrió sobre las cuatro y media de la mañana.
Es muy sonrojante que en el siglo XXI un jefe de estado de este país en contínua crisis, con la espada de Damocles en su cabeza, con la prima de riesgo desorbitada, el paro por los más de cinco millones, Gurtel’s y Ere’s, recortes brutales – reformas los llama nuestro presidente de gobierno- a la sanidad, la educación, ciencia u otros, (a la casa real solo se le ha recortado el 2%)  el monarca se dedique a viajar a un país africano a matar elefantes, y lo haga presuntamente con el dinero de todos los españoles.


La leyes de transparencias se paran a las puertas de la Zarzuela que cobija en sus paredes al jefe de estado, que de haber sido renovada su confianza cada cuatro años, hubiera sido motivo suficiente para que presentara su dimisión de manera irrevocable, pero sin embargo el señor Borbón seguirá disfrutando de las prerrogativas que la Constitución le dio para perpetuarse él y sus herederos en la jefatura de la nación.
 
Si al monarca de verdad le preocuparan esos jóvenes con incierto futuro que pululan perdidos por la piel de toro, ya tendría que estar preparando su abdicación.Son muchos los años desde  que el Borbón terminó de rentabilizar su intervención, porque era su obligación, en el 23F de 1981 y dejar así de presentarse a la opinión pública como cualquier sátrapa  reyezuelo anclado en el pasado que se compadece de las desgracias laborales de nuestros jóvenes solo cuando habla con la boca chica y pide sacrificios a todos desde la distancia del teleobjetivo de su rifle cuando apunta a un paquidermo en peligro de extinción.
 
Don Juan Carlos cada vez se parece más a su abuelo Alfonso XIII, que junto al déspota y traidor  Fernando VII forman parte de las páginas más tristes de la historia de España,  por lo que una cura de humildad le vendría bien para olvidadar por unos instantes su majestática persona y pedir perdón a todos los españoles a los que año tras años les da motivos, él y su familia,  para pedir el cambio de una corona por una tricolor.
 
España no está para frivolidades ni reales caprichos y el jefe del estado y su cohorte de asesores, más que otros, saben que "No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo" y aquí Don Juan Carlos ni ha sido honesto ni lo parece pues tira por la borda los mismos principios que sí pide a los españoles para salir de la crisis, siendo su patética declaración pública de padecer insomnio por el paro juvenil el verdadero retrato del Rey de España.

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