Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Quiosco, ¡se vende o alquila!
Durante los últimos cuatro años, estamos siendo protagonistas ineludi-bles de la destrucción paulatina de los pocos recursos que nos quedaban en nuestra sociedad. Tal como ocurre con el efecto dominó, están cayendo –no uno tras otro, sino muchos a la vez- los recursos con los que poder mantenernos y subsistir dignamente.
Cuando los carteles de “se vende o alquila”, ocupan gran parte de las fachadas de los ya inexistentes comercios de la localidad, ahora le toca el turno a los quioscos.
Ya me habían llegado rumores de la situación a la que se están enfrentando los quiosqueros y quiosqueras de nuestra localidad.
Ahora me hacen llegar las cartas que desde la Unidad de Rentas de nuestra localidad, le están remitiendo a los quiosqueros para la actualización de sus negocios.
 
Quizás, quede atrás la imagen que tenemos la mayoría, del tan tradicional quiosco de “duches”. Esa diminuta estructura metálica, desde la cual una humilde familia procura sacar un indigno sueldo. Digo “indigno”, pues si analizamos las horas, sea verano o invierno, que tienen que estar ahí para sacar un mísero suelo, es inaudito. Esta situación hoy en día se sigue manteniendo, y sus dueños siguen malviviendo. Ahora sí, últimamente y de todos es conocidos, la gran proliferación de “QUIOSQUITOS” que están apareciendo, la falta de criterios de los mismos a la hora de vender productos, y demás situa-ciones, que afectan directamente a los verdaderos quiosqueros.
 
Por ello, se debería establecer antes de pedir a los quiosqueros que pasen de pagar anualmente algo más de 1100€ en 2011 a algo más de 2200€ en el presente año. Si a ello sumamos otros gastos como IVA, Seguridad Social, ect. ¿Cuántos quioscos permanecerán abiertos tras esta medida municipal? ¿Más familias a engrosar la lista del paro?
 
Aunque me pregunto, ¿existirá un interés monopolizador y especulativo detrás de esta medida?
Mientras el tiempo nos lo dice, seguiremos pasando hambre, contemplando como la clase política malversa fondos. Dinero que se roba a las arcas de la Administración y que para colmo, tenemos que reponer los ya asfixiados ciudadanos. Vamos que ya solo nos falta para completar los protagonistas de esta historia un Robín Hood.
 

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