Zarazaga

Política aburrida.

José Luis Zarazaga
"Una política que nos muestra como los desinformativos locales solo se dedican a informar y no a tergiversar…"
José Luis Zarazaga.-Hoy este humilde desarticulista  y como viene siendo costumbre, no piensa hacer ningún análisis sobre el resultado electoral de la jornada de ayer. Quién tenga ganas de escuchar chorradas que se visione el vídeo de la Chiquitilla que Pepe Fernández ha tenido a bien incluir en este nuestro medio digital.
  Como ya sabemos que todos los candidatos se consideran ganadores de las pasadas elecciones yo establezco la idea de  punto y pelota teniendo en cuenta  que Intereconomía ya se ha aventurado a decir que se ha producido un pucherazo electoral.


Antes de comentar lo aburrido que es la política solo quiero recordarle al sempiterno perdedor, eso sí, contando con que Izquierda Hundida no tenga la feliz idea de repetir lo ocurrido en Extremadura, aquella escena memorable de la película Excalibur donde Arturo inquiere a Merlín sobre que ve en lo desconocido y este le responde: “Sueños para unos, Pesadillas para otros”
 
El próximo día 30 nos vamos a enterar, pero siempre hay que recordar que el mayor temor de una persona se produce siempre ante lo desconocido y ese ha sido el mayor de los errores que se ha podido cometer en esta legislatura.
 
Centrándonos en el tema que hoy traigo a colación veremos que nada nos prepara para apreciar algo tan importante como es el aburrimiento. Me pregunto. ¿Quién no se ha aburrido en algún momento de su vida?, la respuesta es que nadie ha tenido esa satisfacción.  Todo el mundo intenta darle la espalda al aburrimiento porque ve en él una especie de anticipo de la muerte, se le trata como si fuera el infierno de la rutina y un descuartizador de la voluntad individual.
 
Es cierto que nuestra sociedad se mueve al ritmo de la emoción que se despierta, que la historia que vivimos ha sido fruto de la innovación, de la imaginación, de la crítica, de la originalidad, de los ideales y un largo etc. Es cierta también la idea de que la política que tiene gran valor es la que camina con paso firme, con valentía, la que se cubre de entusiasmo por sus ideales, la que produce taquicardia, la que nos introduce en una especie de lucha. Esa es la política que definen como emocionante.
 
Pero ¿Qué pasa  con la política aburrida?, la política que nos muestra una ciudad bien ordenada en la cual una gerente de urbanismo no nos anuncia jilipolleces que nunca se cumplirán como el nuevo Mercado de Abastos, ni mantendrán una calle cortada durante cinco largos años. Una política que nos marca las reglas a seguir  en la que no priman los disparates festivos convertidos en botellonas salvajes como la del pasado carnaval. Una política que nos muestra que nuestro Equipo de Desgobierno es elegido democráticamente y estos huyen de toda prebenda y favoritismo personal o familiar. Una política que nos muestra como los desinformativos locales solo se dedican a informar y no a tergiversar.
 
Una política que nos muestra una Sanlúcar en la que no se sabe lo que significa la palabra escándalo. Esto sería una Sanlúcar donde todo es previsible, todo es rutinario, se nos crearía un paisaje insufrible ejemplo típico de la domesticación de la política.
 
La Democracia tal como la conocemos postula una imagen un tanto  aburrida de la política. Su meta es lograr el tedio, se nos quiere convertir la vida en un supermercado de banalidades sin cuento, banalidades. Se busca que el ciudadano muestre  una conducta sometida siempre a reglas, se repite hasta la saciedad el dogma de la legalidad, quieren que huyamos de las pasiones, se  tacha la ruptura de abominable, se busca la conciliación en todos los ámbitos.
 
Pero aunque todo lo expuesto sea la tesis de la política, es por fortuna solo un ideal, por lo que siempre llegaremos a la conclusión de que política que no entretiene es siempre mala política.
Para finalizar quiero destacar que la política aburrida es muy necesaria ya que es el polo opuesto de la política fascinante, la política sea dicha, que nos hace participar, de ahí viene precisamente el valor de la política aburrida, la fascinación es una trampa que acabará embrujándonos. Por todo eso, creo que hay que abrirle un espacio  a la política aburrida, para que la política sea aburrida pero nuestra vida llegue a ser fascinante.
 
¡Qué haríamos sin nuestros políticos! Todos los días intentan forzar nuestra sonrisa, acaban de terminar una campaña de cuenta cuentos, Griñan en el papel de Gabi, el Valderas como Fofo y Arenas como Miliki, nos han deleitado con sus payasadas, ¿Qué más se les puede pedir?…….. ¿Como están ustedes?…………. pues como voy a estar hasta los cojones ¡Coño!, por no decir aburrido, que no es plan.

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