Dos iguales
¡Dos iguales, para hoy!
José A. Bustamanate.-Ese famoso grito de los cuponeros por las calles es lo primero que se me ha venido a la cabeza al ver las principales opciones para estas elecciones autonómicas.Dos partidos asolados por la corrupción volverán a encabezar los dos primeros puestos en cuanto a votos se refiere apoyados cada uno por su fiel infantería, un auténtico batallón de incondicionales dispuestos a señalar una y otra vez los casos más sonados de la corrupción en el partido contrario, mientras callan, minimizan y hasta excusan casos similares o aún peores en el suyo propio.
Cada vez más se parece esto al fanatismo que envuelve el mundo del fútbol, donde unos solo ven los penaltis no pitados a su equipo a la vez que solo destacan cuando al equipo “enemigo” le pitan alguno dudoso.
En cualquier caso, estas acciones hasta se podrían llegar a comprender; al fin y al cabo se trata de un deporte, no nos toca el bolsillo ni nos afecta nuestro presupuesto, pero en los casos de corrupción política las consecuencias para nuestros bolsillos son diametralmente opuestos. En estos casos sí somos nosotros los que debemos afrontar a base de recortes y subidas de impuestos estos desmanes.
Según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas la principal preocupación de los españoles, solo por detrás del desempleo y la crisis financiera, es la poca confianza que genera la clase política en general. ¿No debemos por tanto hacer lo que esté en nuestras manos para que esta preocupación deje de existir? Si ni se nos ocurriría dejar salir tranquilamente a alguien que hayamos encontrado dentro de nuestra casa, con los bolsillos repletos y la televisión al hombro, ¿por qué lo hacemos con los partidos políticos que nos están robando igualmente?
El sábado pasado tuve la ocasión de escuchar a Albert Rivera durante el encuentro político CIS-Ciudadanos y, hablando precisamente sobre la corrupción, comentó que su partido había elaborado un decálogo de medidas para restaurar esa confianza en sus políticos. Al día siguiente me descargué de la web de su partido dicha propuesta de pacto anticorrupción para leerla y me impactó bastante. Me impacto, precisamente, por lo lógico de las propuestas; nada de temas enrevesados que cuando llegas al final del párrafo ya no sabes ni lo que has leído, sino propuestas sencillas y sensatas. Exactamente las mismas medidas que adoptamos cada uno de nosotros en nuestras vidas cotidianas. Impactado, al fin y al cabo, por cosas que deberían ser perfectamente normales y aceptadas por todos.
De dicho decálogo me gustaría destacar las siguientes medidas propuestas:
- Cada partido deberá crear un órgano de control interno anticorrupción, con el objeto de controlar y prevenir casos como los que han aparecido en las últimas fechas.
- Separación inmediata de la vida política, sea público o sea de partido, de aquellas personas que resulten imputadas en un caso de corrupción política.
- Reforma del Código Penal para impulsar la tipificación de la financiación irregular de los partidos políticos como delito específico.
- Ante la dificultad de conseguir que el corrupto devuelva las cantidades sustraídas ilegalmente de los fondos públicos, los partidos deberán tener responsabilidad patrimonial subsidiaria por haber designado a esas personas que hayan podido incurrir en conductas de corrupción y por haber fallado en ese control y prevención demandados en el primer punto. De esta forma se les descontaría al partido dichas cantidades de subvenciones o asignaciones públicas pendientes.
El documento consta de otros 6 puntos, pero creo que estos 4 resumen bastante bien el espíritu del mismo. ¿Algunos de vosotros conoce a algún español de bien, algún CIUDADANO que pudiera estar en contra de estas medidas? Por tanto, ¿por qué seguimos votando a estos partidos que se niegan de forma sistemática a firmar documentos como estos o a adoptar medidas para atajar esa corrupción?
Como decía Federico Mayor Zaragoza, tenemos que dar el salto de súbditos a CIUDADANOS y lo tenemos que dar YA. No podemos quedarnos más tiempo con los brazos cruzados esperando que los demás arreglen nuestros problemas porque, que a nadie se le olvide, este es NUESTRO problema. Cuando llegue el momento, si es que llega, estaremos dispuestos a morir por nuestra patria, pero mientras tanto no podemos permitir que las personas que hemos designado para que lleven las riendas de dicha patria nos estrangulen diariamente para poder arreglar sus tropelías.
Podemos dar ese paso obligando a estos partidos a que se tomen este tema en serio, podemos obligarles a que firmen un documento con medidas parecidas a las mencionadas anteriormente. No solo podemos, además tenemos la obligación moral de hacerlo. Obligación moral para con nosotros mismos, nuestros hijos y las generaciones venideras.
Si algún partido se negara debemos pensar que la corrupción es institucional, que usan a varias personas de su partido para sustraer dinero público del que no solo se benefician estas personas, sino que sirve igualmente para financiar al propio partido y ya sabemos de qué forma podemos castigarles: con nuestro voto.
