Lo mejor de la educación andaluza

José Luis Glez. García
{jcomments on}Andalucía se la juega
José Luis Glez García.-El próximo domingo los andaluces nos jugamos nuestro futuro.  Y  tenemos ante nosotros dos modelos de hacer política. Dos modelos diametralmente opuestos de gestionar nuestras vidas, y haciendas
Por un lado tenemos a los que durante treinta años han hecho que Andalucía sea una región que desgraciadamente ocupa el ranking nacional en índice de paro, con un  preocupante desempleo juvenil, con la mitad de nuestros jóvenes mirando a un futuro sin futuro.

Una educación de la que yo sé algo, treinta y cinco años dan para ello, en la cual informes internacionales como el informe Pisa, nos colocan en el farolillo rojo de la Comunidad Europea.


 Esta educación que alguien intenta vender como selectiva y de Champion League y no es así. Seguimos en las aulas con una ratio elevadísima, con carencias en materiales e infraestructuras, y con unos programas educativos que no logran sacar a flote la inmensa capacidad intelectiva de nuestros jóvenes, que abandonan en la mayoría de los casos sus estudios ante la falta de perspectivas de futuro que en esa educación pueden encontrar.
 
Lo mejor de la educación andaluza: el profesorado. Hombres y mujeres que dan todo lo mejor que tienen para que sus alumnos y alumnas tengan una preparación acorde con los tiempos que nos ha tocado vivir.
En Andalucía hoy desgraciadamente se siguen pasando penurias sin fin. Familias enteras en paro y  sin nada que llevarse a la boca. Comedores sociales abarrotados. Gran labor la de Caritas, por cierto. Pequeños y medianos empresarios que cierran sus negocios, engrosando las listas del paro. Jóvenes andaluces que tienen que ir a otros países porque aquí no hay futuro. Y a esto hay que darle una solución inmediata.
 
 Hemos vivido años de bonanza económica y se ha dilapidado el dinero en obras innecesarias, en planes  marcadamente electoralistas, en subvenciones sin sentido, que  ahora que han venido las vacas flacas nos acordamos de ese dinero gastado alegremente.
 
Otros, han hecho un uso y abuso de sus cargos públicos y supuestamente han arrimado el ascua a su sardina. Y claro  como el dinero no es de nadie, como dijo una ínclita correligionaria, decidieron que supuestamente donde mejor estaba era en su bolsillo o en de sus allegados. Las imputaciones están ahí y la justicia actuará. Los Eres fraudulentos nos traerán todavía en el futuro muchas y mayores sorpresas.
 
 El dinero público es sagrado, pero el dinero destinado a los parados es aun más. Robin Hood robaba a los ricos y se lo daba a los pobres y eso tenía un pase. Pero no es de recibo robar a los pobres para dárselo a los ricos o simplemente quedárselo ellos.
 
Por otro lado, tenemos la opción de centro derecha, que lo queramos o no, ha sacado en los últimos años a este país llamado España de más de un berenjenal tanto político como económico. Y han sido los gobiernos del Partido Popular los que sanearon unas cuentas de la Seguridad Social, que alguien había dejado con telarañas y no solo las sanearon sino que  lograron superávit de las mismas. Se crearon millones de puestos de trabajo. Se gestionó el dinero público con transparencia y en definitiva se consiguió que España fuera considerada en el concierto mundial como una potencia de primer orden.
No es bueno que un partido, sea del signo que sea se perpetúe en el poder mas de treinta años. Es necesario y conveniente ventilar y dar aires nuevos a la administración pública. La larga permanencia en el poder crea un clientelismo que no favorece la regeneración democrática..  Los que están, han tenido su oportunidad y esta tierra sigue sin despegar. Y ya sabemos lo que dice la Biblia: por sus frutos los conoceréis.
 
Demos la oportunidad a gente preparada, con ilusión y ganas de cambio. Andalucía es la comunidad española con unos recursos humanos y materiales increíbles. Entre todos podemos sacarla del estado catatónico en que se encuentra.
 
La sanidad, la educación, los servicios sociales están a salvo de cualquier contingencia. Ahí están otras regiones españolas donde estos servicios, por ejemplo Madrid, Galicia o Castilla León,  son ejemplo de  una buena y transparente gestión.
 
Es hora del cambio, de la esperanza. Hay que  dar un giro copernicano a la forma de hacer política, de gestionar nuestras vidas. Por ello, el domingo todos a votar con el corazón, pero sobre todo con la cabeza. En estas elecciones nosotros y sobre todo Andalucía nos la jugamos..

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