Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Una lucha existencial
José Antonio Córdoba.-A veces cuando llegas a un lugar y contemplas el entorno que te rodea, te preguntas ¿qué hago yo aquí? Este es un planteamiento irónico que uno se hace para ser indiferente a los temas que se puedan tratar en la reunión de turno. Pero ya lo he dicho, es simplemente ironía. Sobre todo cuando el tema a tratar se basa en la espiritualidad. Tratar de resumir la espiritualidad en diez puntos es algo no menos que,  pretencioso.
La espiritualidad es tema tan extenso como lo es la vida del ser humano en este planeta. Por ello, cada individuo define la espiritualidad de un modo diferente, al igual que no existen dos humanos iguales, no existen dos conceptos espirituales idénticos. Sin embargo, al ser la espiritualidad un concepto universal, si que engloba a cada una de las definiciones individuales.


Es algo así, como una imagen digital. Esta se compone de miles de pixeles, los cuales independientemente no dicen nada, pero al unirlos conforman un todo dando como resultado la imagen. Pues bien, opinar de la espiritualidad no es otra cosa que analizar la imagen. Al igual que no todos los pixeles son iguales, ni todo los grupos de estos lo son, así tenemos que, no todos concebimos la espiritualidad de la misma forma, como  tampoco todos los grupos culturales o religiosos conciben la espiritualidad del mismo modo. ¡Pero!, cristianos, musulmanes, judíos, ateos, gnósticos y demás, formamos parte de ese todo que llamamos espiritualidad. 

Hablamos de un mundo sin violencia, cuando el propio ser humano es violento (en su más amplio contexto), el propio ser humano libra diariamente una batalla entre el bien y el mal. Es la lucha existencial que mantiene el Dr. Jekyll con Mr. Hyde.
Así dice Juan (15,18): “Si el mundo os odia, sabed que antes que a vosotros me ha odiado a mí. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, porque no sois del mundo, por eso el mundo os odia”.

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