Por favor, explicádmelo que no lo entiendo Parte VII
Por favor, explicádmelo que no lo entiendo…(Y otras historias sin sentido.)Autora: Marta A Dunphy-Moriel English
Octava sesión.-“¿Susi?”- La esbelta figura de la adolescente hacía sombra a la luz de la luna que entraba por la ventana del primer piso del unifamiliar.
“Perdona mi niña, no pretendía despertarte.”-Murmuró mientras se echaba una mochila abultada al hombro.
“¿A dónde vas?”
“A ningún sitio, es un sólo un sueño.”-sonrió- “Anda, duérmete que es tarde.”
El sol se asomaba por la ventana, acariciando la pálida piel de la pequeña que dormía plácidamente en su cama rosa de Tarta de Fresa. La luz de la mañana se reflejaba en los cabellos del color del fuego de la niña. De golpe, la niña despertó del profundo sueño.
“Perdona mi niña, no pretendía despertarte.”-Murmuró mientras se echaba una mochila abultada al hombro.
“¿A dónde vas?”
“A ningún sitio, es un sólo un sueño.”-sonrió- “Anda, duérmete que es tarde.”
El sol se asomaba por la ventana, acariciando la pálida piel de la pequeña que dormía plácidamente en su cama rosa de Tarta de Fresa. La luz de la mañana se reflejaba en los cabellos del color del fuego de la niña. De golpe, la niña despertó del profundo sueño.
“¿Susana?”- Preguntó, mirando de un lado a otro de la habitación. Al ver que la cama de su hermana mayor estaba vacía, salió corriendo por el pasillo de que parqué de la casa, que crujía bajo sus pequeños pies.
“¡Mamá! ¡Papá!”-Gritaba alarmada, saltando en la cama con sábanas de flores que estaba en el centro del enorme dormitorio de matrimonio.
“¿Qué pasa cariño?”- Preguntó su madre con sueño, apenas abriendo los ojos.
“Vete a dormir, es temprano y hoy no es navidad…”- Bostezó su padre, dándose la vuelta en la cama y tapándose la cabeza con su almohada.
“¡Mamá, Susana no está!”
“¿Cómo?”
“Se ha ido mamá… me dijo que era un sueño.”
“¿Qué pasa cariño?”- Preguntó su madre con sueño, apenas abriendo los ojos.
“Vete a dormir, es temprano y hoy no es navidad…”- Bostezó su padre, dándose la vuelta en la cama y tapándose la cabeza con su almohada.
“¡Mamá, Susana no está!”
“¿Cómo?”
“Se ha ido mamá… me dijo que era un sueño.”
Al por fin asimilar lo que estaba diciendo, mis padres se levantaron de sopetón de la cama y fueron corriendo a la habitación que compartía con mi hermana. Su cama estaba hecha y sobre ella había un post-it. Yo aún no sabía leer, pero recuerdo que las palabras que había escritas en ese pequeño trozo de papel rosa fucsia hicieron que mi madre llorase durante años.
Mi padre, intentando mantener la calma, cogió el teléfono y re-llamaba sin descanso.
“No me coge el teléfono.”- Dijo muy preocupado.
“Está con Simón ¡Te dije que esto pasaría Tomás, te lo dije y no quisiste creerme!”- Mi madre, histérica, le reprochaba a mi padre- “¡Te dije que no podíamos retenerla para siempre, que eras demasiado duro con ella!”
“Tendríamos que haberla mandado al internado… pero ¡No! La niña se podía traumatizar…”
“habría sido peor…”
“¡Mujer! ¿Tú no eres consciente con quién se ha escapado la niña?”
“Dios mío Tomás, mi niña… no la volveremos…”
“Voy a llamar a la policía.”-Mi padre me acarició la cabeza y me dijo- “Mima a tu madre, mi niña.”
Mi padre, intentando mantener la calma, cogió el teléfono y re-llamaba sin descanso.
“No me coge el teléfono.”- Dijo muy preocupado.
“Está con Simón ¡Te dije que esto pasaría Tomás, te lo dije y no quisiste creerme!”- Mi madre, histérica, le reprochaba a mi padre- “¡Te dije que no podíamos retenerla para siempre, que eras demasiado duro con ella!”
“Tendríamos que haberla mandado al internado… pero ¡No! La niña se podía traumatizar…”
“habría sido peor…”
“¡Mujer! ¿Tú no eres consciente con quién se ha escapado la niña?”
“Dios mío Tomás, mi niña… no la volveremos…”
“Voy a llamar a la policía.”-Mi padre me acarició la cabeza y me dijo- “Mima a tu madre, mi niña.”
Me acerqué a mi madre muy lentamente. Estaba sentada en la cama de mi hermana, llorando como una magdalena y, al verme, me cogió fuertemente entre sus brazos sin dejar de llorar.
“Mamá, ¿Por qué estas triste?”- Pregunté, también yo llorando de ver a mi madre así.
Ella no podía contestar, se limitaba a abrazarme y a llorar con agonía.
“Mamá…”-dije al rato, mi padre chillaba en la planta de abajo- “¿Dónde está Susi?”
“No lo sé.”-Sollozó- “No lo sé´, cariño, no lo sé.”
“Mamá, ¿Por qué estas triste?”- Pregunté, también yo llorando de ver a mi madre así.
Ella no podía contestar, se limitaba a abrazarme y a llorar con agonía.
“Mamá…”-dije al rato, mi padre chillaba en la planta de abajo- “¿Dónde está Susi?”
“No lo sé.”-Sollozó- “No lo sé´, cariño, no lo sé.”
Y esa fue la última vez que vi a mi hermana mayor. El nombre de Susana se convirtió en un tabú en casa porque su sola mención hacía que mi madre se derrumbase y mi padre saliese a fumar como un carretero. De la noche a la mañana me quedé sin hermana, mi hermana mayor, mi guardiana, a la que tanto admiraba. Yo sólo tenía cinco años y mi hermana no era más que una quinceañera rebelde que había decidido huir de unos padres excesivamente estrictos.
Mi hermana desapareció tal día como hoy, hace ya muchísimos años… Nunca supe más de ella. Bueno, eso no es completamente cierto. Hace años, cuando estaba esperando en la estación de trenes a que mi novio de aquel entonces llegase juraría que durante un segundo vi a una mujer muy delgada con cara de enferma que era idéntica a mi recuerdo de Susi. Ella me miraba con ojos tristes mientras se trenzaba su maraña de pelo pelirrojo sucio. Muerta de curiosidad, intenté acercarme a la extraña que estaba en el andén de en frente, bajé las escaleras que levaban al pasillo que comunicaba las vías pero cuando subí las escaleras ella había desaparecido. Tal vez fue una ilusión… no lo sé. Solo sé que Simón salió en las noticias cuando yo tenía la edad en la que mi hermana desapareció. No recuerdo porque le habían condenado, pero sí sé que se ha llevado toda su vida en prisión.
Bueno doctor, le dejo, que sé que está cansado de mis despertares. Sé que no me puede explicar qué pasó con Susi y yo nunca entendí por qué se marchó. Claro que en mi familia no volvieron a ser las cosas igual nunca más a partir de entonces…
Nos vemos la semana que viene. Una vez más gracias por todo, que pase un buen fin de semana y ligue mucho. ¿No se ha fijado como le miran las jovencitas? No se ría, que no soy tonta, aprovéchese de ser joven y apuesto, que no siempre será así.
Buenas tardes, hasta el viernes.
Buenas tardes, hasta el viernes.
