La guitarra
Hay que tener arte….. la guitarra Eduardo dominguez-Lobato Rubio.-De qué quieren ustedes que les hable, que escriba, de qué que no haya tenido, que no tenga, motivaciones políticas, ni laborales, ni reivindicativas.
Pues de este arte nuestro, tan humano y cercano, muy apartado de los mercantilismos al uso, muy apartado de las tragedias siniestras de los tristes telediarios.
Pongamos que hablamos de un paseo, unas calles y un barrio, Triana, una Casa de los Artesanos y al fondo, un taller, sevillano, quizá también sevillista, acoplado a maderas nobles, asociadas a marqueterías encaladas, y dibujos saboteadores desde el mástil hasta el clavijero.
Pongamos que hablamos de la guitarra, de esta guitarra flamenca nuestra, y de Andres Dominguez, guitarrero y guitarrista, donde las arrogancias pierden fuelle y la verdad del artista brota como los verdes geranios de la primavera.
Y es en Triana, donde, la gente se pone en pie por una y mil razones, donde las cofradías ensangrentadas pierden los pies, donde los caminos, todos , conducen al Cachorro, donde los sencillos ciudadanos de a pie saben bien de andalucismo, sin alharacas , sin aspavientos sin aparatosas reivindicaciones.
Sí, y el personal es así, porque aquí y ahora, en estas sempiternas y eternas épocas de decrecimiento habituales o se es artista o se tiene a un amigo artista o ha de inventarse uno el arte de cada día.
Así que aquí me tienen, al lado de Andrés Domínguez, guitarrero duende, romántico mensajero con sus equipajes de madera, de cuerdas y de notas. Aquí me tienen, al amparo de la flamenca guitarra que no hay mejor compañía ni mejor amiga, ni más fiel amante que la guitarra, la guitarra de todas las primaveras, con su absoluta y definitiva firmeza.
Y suena la guitarra…. Y surgen mil glóbulos en ebullición…. Y suena la guitarra y suena ese tarantantán de los adentros. Especie de latigazo que los poetas de todas las épocas han buscado como agua de mayo.
Así que cuando suena la guitarra es que llega la primavera, la de cada rato, porque guitarra es una cintura en el tiempo, una mujer adolescente, es como mil burbujas en su pelo , oferente, incitante .
Porque el arte de la guitarra es para él, para muchos , como la vida, como el amor, como la muerte. Porque mucho tiene nuestra guitarra de novia universal, de flecha lanzada hacia las almas, voluptuosa, acariciante y tentadora.
eduardo dominguez-lobato rubio
