Justicia a la carta

Varios
La España dual, la del doble rasante y doble moralidad ha vuelto a dar muestras de su presencia
J.A. Bustamante.-Los 11 años de inhabilitación al juez Garzón ha sido consecuencia directa de su intención de investigar los crímenes franquistas y ha dejado meridianamente claro que ese sector sigue teniendo en este país una fuerza y un poder fuera de toda duda.
¿Cómo se atreve este juez investigar algo que nuestra “modélica transición” ya se encargó de dejar bien tapadito?. Porque, claro, una cosa es que Garzón promueva una orden de arresto contra el ex-dictador chileno Augusto Pinochet por la muerte y tortura de ciudadanos españoles durante su mandato, y por crímenes contra la Humanidad, como hizo en 1.998, y otra cosa muy distinta es querer investigar nuestras propias miserias.
Una cosa es que Garzón levantara en España cargos de genocidio contra funcionarios argentinos por la desaparición de ciudadanos españoles durante la dictadura argentina de 1976-1983, lo que le acarreó a Adolfo Scilingo una pena de 640 años de cárcel, y otra cosa muy distinta es que este juez quiera tocarle las narices a un dictador de sangre 100% española.
 
Curiosamente en ese país, Argentina, el presidente Alfonsín decretó en 1987 las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que libraban de toda responsabilidad a los representantes castrenses que participaron en la represión para, de esta forma,  se promoviera el olvido y el perdón de esos hechos pasados.
Sin embargo esto no ha sido óbice para que al cabo de los años la democracia, la demanda popular al fin y al cabo, haya revocado esas leyes y se estén juzgando a sus torturadores porque sin justicia es imposible que exista la paz.
 
¿Por qué entonces aquí no se puede plantear ese tema? ¿Por qué la medicina que nos administran aquí para ello es el olvido y el perdón con el falso pretexto de no querer abrir de nuevo una herida? ¿Quién les ha dicho que esa herida esté cerrada? ¿Por qué aquí no podemos tener paz a través de la justicia y nos obligan a tenerla mediante el olvido y el perdón?
 
Esos mismos que aquí hablan de olvido y perdón cuando se trata el asunto del fascismo franquista son los mismos que afirman que con el terrorismo no habrá ni olvido ni perdón y yo hasta puedo estar de acuerdo con eso, pero no en que se aplique una distinta vara de medir para cada cosa.
Distinta vara de medir, por cierto, que también se usa para las víctimas de según qué terrorismo, porque no es lo mismo ser una víctima del terrorismo etarra que ser víctima de los atentados del 11-M, a los que trataron poco menos que como los culpables de su derrota electoral.
Y esto me lleva de nuevo al principio del artículo, a la España de las dos orillas.
Esa España que ante un veredicto como el del “caso Marta del Castillo” se lleva las manos a la cabeza diciendo que no se explican cómo los jueces y los policías no han sido capaces de sacarle la verdad a tres niñatos ya que con dos palizas, soltando a los presuntos culpables 10 minutos con la familia de Marta o habiendo escuchado las conversaciones con sus abogados todo estaría ya aclarado.
Esa España que, al mismo tiempo, inhabilita a un juez durante 11 años por haber ordenado escuchas entre imputados de la trama Gürtel y sus abogados para tratar de impedir que millones de euros provenientes de esa monumental estafa a las arcas públicas se desviaran fuera de nuestras fronteras.
En esta España dual es en la que nos encontramos.
En esta España que tuvo su transición modélica,habrá quien haya brindado con champán por ese veredicto, y no me cabe la menor duda de que son los mismos que nos imponen el olvido y perdón cuando se habla de la dictadura.
Olvido y perdón…….qué grande.
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