Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Abre los ojos
José antonio Córdoba.-Por norma solemos obviar la hoja de instrucciones cuando nos proponemos montar un mueble u otro objeto, de similares características. “Para que leerlas, si yo esto lo sé montar”, clasicista frase que solemos exponer, a quien ingenuamente se nos acerca para aconsejarnos que miremos el papel casi arrugado, que hemos tirado. Digo, casi, pues en el fondo, albergamos el miedo de tener que recurrir a dicho folletito de las narices. 
 
Durante años, por acortar el espacio en el que movernos, hemos ido dejando de lado ese “folletito”, que en diversos medios o formatos nos han legado nuestros antepasados, pues pensamos que nuestra capacidad e inteligencia nos permiten afrontar e incluso rebatir la importancia de las hazañas de nuestros antepasados.A la humanidad en general aún le quedan muchas barreras que romper, la mayoría son psicológicas, para reconocer los caminos del pasado que le llevaran a un nuevo futuro.
 
Hoy traigo al caso, una foto linda, con un píe que dice así “no estoy *debajo* de lo *normal*, ni valgo *menos* ni soy menos *capaz*; sólo “funciono de manera diferente”. Cuando la vi en el Facebook, no pude por menos que quedarme un rato pensando, pero sobre todo mirando su cara, sus ojos. Mi comentario a la foto es: “¡Lo que nos perdemos los *normales*, por no poder ver el mundo con sus ojos!”.
 
Pues este ejemplo, es perfectamente trasladable a nuestro entorno actual, a nuestra capacidad analítica del pasado. Pero fundamentalmente, nos muestra la gran barrera que nos impide desaprender lo aprendido, para poder llegar a evolucionar.
 
Mirando esta foto sigo preguntándome ¿cuánto estamos perdiendo, por la necesidad imperiosa de etiquetar todo a nuestro alrededor?, o lo que es peor, de crear y pegar etiquetas a cada paso que damos.
Me gustaría terminar con las palabras de una amiga: “Sabes mi Nombre pero no mi Historia. Has oído lo que he hecho, pero no lo que he Pasado. Sabes dónde estoy, pero no de donde vengo. Me ves riendo, pero no sabes lo que he sufrido. ¡DEJA DE JUZGARME! Saber mi nombre no implica conocerme”
 

Comparte nuestro contenido