Cartas de una sombra
El poder de una mujer José Antonio Córdoba.-Ramiro Calle, en su libro “Historia de las Sociedades Secretas”, recoge: [Si alguna vez el hombre termina de “despertar” –y en este sentido no hay que ser muy optimistas, pues su sueño parece eterno-, con esas armas y no con otras podrá someter a la fortaleza más inexpugnable. Más allá de toda palabrería sofisticada, más allá de toda jerga mística, la tolerancia y la comprensión deberían tener un puesto de honor en el corazón y en la mente de todos los hombres]Esta cita viene al caso, por el pasado viernes. Cuando se ha puesto de manifiesto que un organismo político, depende de la actitud de sus militantes. Somos los militantes los que llevamos a un partido y a su líder allí, donde se encuentra.
La militancia es lo que da fuerza y cohesión a un partido, más cuando este se encuentra en plena etapa de afianzarse, nuevamente, entre los ciudadanos.
Desgraciadamente es lamentable que algunos militantes tengamos de desmarcarnos del resto, para recordar a la directiva que están allí por nosotros, por nuestros votos, a fin de cuentas, por el ciudadano de a pie. Ese ciudadano, que no tiene trabajo, no tiene futuro; ese ciudadano que pone sus esperanzas en un representante. Ese ciudadano se ve obligado a despertar de su letargo, como una bestia dormida y recordar, que aún no estando todos los días pegado a su representante, sigue aquí, siguiéndole y expectante de cada paso que da.
Este viernes, se ha demostrado que el partido es fuerte y por ello no puedo dejar de pasar la ocasión de felicitar a todos los militantes de Partido Popular, que el viernes se acercaron a la sede de la Pza. San Roque. A los que nos hemos destacado del resto y, aún así seguimos estando al servicio del Partido. Y felicitar a la Directiva Local, por atender nuestra sugerencia.
