La mañana…. de Reyes
Por la mañana, mañana de Reyes, usted se levantará, probablemente, con cierto dolor de cabeza. Incluso puede que ese dolor le golpee las sienes de un modo extraño. Eduardo Dominguez-Lobato Rubio.-No será una mañana gris, pero dentro de sí advertirá ciertas pesadumbres, con un montón de recuerdos en la cabeza, recuerdos de la infancia, de unos regalos tras la puerta de la calle, en casa de la abuela o más allá de nuestros padres.
Luego, se acordará de la casa donde nació o donde vivió aquellos niños años, se acordará de su madre, de las primeras oraciones…. Bah, oraciones, aunque crea que ya no las necesita o no sirven .
Y volverá a dolerle extrañamente la cabeza, y volverá a pensar….. anoche, anoche , los niños, las carrozas, las gentes en la calle, las prisas, los últimos regalos.
Su hijo o sus hijos, esos que ya huelen la realidad, o saben desde mucho, pero se acomodan todavía a la sorpresa, esa cada vez más cara, más exigente, menos poética y definitivamente más interesada.
En la primera esquina mañanera habrá un hombre, quizá hosco, despeinado, con una sombra negra en la cara. Barba de ayer, con mirada sin afeitar después del trasiego por todas las calles. Y usted, volverá a mirarse en el espejo del lavabo, como maquinalmente, porque aún quizá suenen pocos “buenos días” en su casa, todavía.
El agua estará fría, como siempre, al principio, y se la echará en la cara una y otra vez. En el pasillo, su mujer, con la bata apretada por el frio, los ojos medio cerrados y quizá con cierta mirada por encima del hombro…. Ella, ella, siempre ella.
En el salón, la mesa del Belén, cansada ya de tantos días, con las pelotitas de nieve aún encima de los tejados de cartón. En el suelo, cerca del árbol, una pelotita roja, bollada, desprendida del árbol, cajas de cartón, celofán y mil colores empaquetados.
Más allá, otra mesa, con retratos, con fotografías, de todos, bueno, más de su familia que la de ella, o al revés, que las cosas nunca aparecen equilibradas…. Equilibrio, igualdad, género…. Palabras, siempre palabras, lo mismo, otra vez lo mismo.
Luego un hijo, y el otro, quizá una tercera más pequeña….
Abren los regalos, seguro displicentemente, salvo la pequeña, lentamente…. Y usted les dirá….
– ¡¡ Vamos, seguro que es lo que querías…
Otra vez la mirada al espejo, por si se reconoce, o no. Después de tantos años desde niño, y de pronto, un frío desconocido, casi un golpe en las cachas, un nudo en la garganta, un color amarillo en la cara, y luego rojo, y luego violáceo….
– Sí, no está mal…. Gracias Papa, pero … ¿ no te habrá costado mucho , no ¿, ya sabes, yo de estas cosas entiendo y este….. bueno, ya sabes……
– A ver mamá, rápido, ponme el café y las tostadas que nos vamos………
Feliz día de Reyes a todos…………..
