La navidad dura 365 dias.

José Luis Glez. García
".. la Navidad no deja de ser una época comercial que beneficia a muchos y “arruina” a demasiados."
José Luis Glez García.-Alguien habló  de que el “espíritu navideño”,tiene que ver con dar a los otros lo mejor de nosotros mismos o que es un momento propicio para perdonar y dejarse perdonar y cosas así. Todo ello acompañadodeluces, belenes, regalos, villancicos y felicitaciones a gogó.  Y por supuesto aderezado con ricas y abundantes viandas y regado con vinos y licores de la más amplia procedencia y graduación.
¿Pero alguien ha pensado en la “deriva”, consumista y totalmente artificial que alguien con espurios e interesadas intenciones ha llevado a la mayoría de los mortales a seguir una senda que se aleja peligrosamente de los “hechos” históricos que conmemoramos?.
La Navidad es bonita cuando eres pequeño o cuando en la familia hay niños de corta edad y en la mesa no falta nadie, pero cuando ya eres consciente de los huecos que van quedando y que jamás serán llenados, la Navidad no deja de ser una época comercial que beneficia a muchos y “arruina” a demasiados.
 
Somos solidarios, cariñosos, nos sentimos hermanados con el resto de los mortales, pero esto acaba desgraciadamente el 7 de enero.
 
A partir de esta fecha todos los buenos propósitos desaparecerán por arte de magia, volveremos a despotricar del vecino o compañero de trabajo, a acrecentar nuestro secular egoísmo o simplemente seguir idolatrando nuestro cada día mas creciente egocentrismo. Las risas, los abrazos, los parabienes de la última comida navideña de empresa,  desgraciadamente serán sustituidas por insidias, cotilleos malintencionados o simplemente por la desaparición extemporánea de esas actitudes fingidas e hipócritas a la vuelta de las vacaciones.
 
El llamado espíritu navideño debe perdurar todo el año, ser solidarios, ser buenas personas y buenos compañeros no sólo es obligatorio en estas fechas.
 
Trescientos sesenta y cinco días de “navidad”, maravillosos sentimientos, llevados a todos y cada uno de los días del año y nadie dude que habría que luchar por ello. Pero nadie se baja del autobús de la vida, que desgraciadamente circula con gran velocidad y en el que si alguien se levanta pierde su asiento automáticamente.
 
Por eso, estos días está permitido felicitar al jefe y pasarle amablemente los langostinos al “compañero”, que el resto del año ni le saludas por los pasillos.
 Por  todo ello y haciendo uso de este periodo de gracia no puedo por menos de desear a todos mis amigos y a los que no lo son tanto “Feliz Navidad”.

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