Feliz Navidad
Aunque sólo sea por el frio Eduardo Dguez-Lobato Rubio.-Este preludio de la Navidad ha amanecido como esas mañanas cazadoras, que discurren sin un solo tiro, aburridas y preocupadas, inconcebiblemente tediosas, bajo un cielo sin aves, dramáticamente silencioso, algo así como un desierto de niebla con el fondo azul.
Porque algo de frio hace, y no por los problemillas municipales, el desempleo, los precios, ni nada de eso, sino por aquello del reciente invierno, la conversación recurrente de todos, entre guante y guante, bufanda y tarjetas de Navidad.
Será por eso, por el frío, que nos sentimos más, si cabe, intimidados, inhibidos, aunque quizá más humanos y sociables, porque con el frio estamos más cerca del susurro que del grito, por aquello de no perder energía, o desprendernos de la mínima, con el frio estamosmás cerca de la caricia que del insulto.
Ayer me decían en un Juzgado de Sevilla que, estadísticamente hablando, incluso el invierno disminuye sensiblemente la delincuencia andante, casi desaparecen los crímenes pasionales y hasta la iracundia normal baja el tono porque, ¿ quién sería capaz de discutir con las manos en los bolsillos y la bufanda al cuello ?
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Es más, los papeles de la Historia demuestran que las grandes hecatombes guerreras, las más sonadas batallas, los procesos de expansión y conquista jamás o casi nunca ocurrieron en invierno. Tan solo aquel genio loco llamado Napoleón olvidó semejante principio en las estepas rusas y ya sabemos cómo acabó el invento.
Así que a disfrutar de la tiritera, esa que en estos tiempos trepidantes nos haga disminuir los pulsos, acotar los tiempos y desacelerar nerviosismos. Si no a ver quien se embarca en dimes y diretes con el catarrillo moquero entre pecho y espalda y quien gallea con las orejas congeladas y sin sentir los dedos de los pies.
Suerte para nosotros que por otros lares a los super climatizados despachos municipales, sectoriales, sindicales y ministeriales no llegan tales fases de hibernación y acogen por esa razón exasperantes temperaturas procedimentales y gestuales.
En fin, que aquí, aunque sea sólo por el frio y el invierno, Feliz Navidad, juntitos, apretaditos, abrigaditos, los unos con los otros, en familia.
Eduardo Dominguez-Lobato Rubio
