In memoriam
Amigo y compañero Juan Carlos Vivo, te fuiste sin avisar, no quisiste que tu despedida fuera dolorosa por ambas partes. Te imagino paseando por esas marismas eternas que como buen rociero siempre pensaste en recorrer, cuando tu querida Virgen del Rocío te llamara a su lado.. Pero sobre todo te imagino sumido en tu quehacer diario enseñando a los más desfavorecidos, a los más humildes en tu querido colegio del Palmar.
Fuiste MAESTRO con mayúsculas. No sólo impartiste tu docencia entre tantos y tantos alumnos que pasaron por tus manos. También fuimos muchos compañeros los que aprendimos de ti muchas de las cualidades que atesorabas: tu simpatía, tu bonhomía, tu profesionalidad. Y no solamente las aprendimos, sino que fuimos participes gozosos durante muchos años.
En ti, Juan Carlos siempre vimos al buen compañero, al amigo, al profesional integro y sobre todo a la persona. Nunca tuviste enfados con nadie, nunca te conocí rencores ni odios hacia ningún compañero. Eras de las personas, cosa rara en los tiempos que vivimos, que todo el mundo quiere y aprecia.
Pero querido compañero, como dijo alguien, “la muerte no es el final”.igual que los padres cuando fallecen su labor en vida se refleja en sus hijos. Tu puedes sentirte orgulloso que tu meritoria labor profesional quedará para siempre reflejada en todos tus alumnos y alumnas que no sólo han aprendido de ti matemáticas, lenguaje .Han aprendido de ti unos valores y unos sentimientos que llevarán con orgullo a lo largo de toda su existencia. Como dijo una alumna en tu funeral:” no sólo fuiste “maestro” para ellos. Fuiste además padre y confidente”.
Ver a tus alumnos llorando emocionados, es algo que para los profesionales que nos dedicamos a esto, pone los vellos de punta. No hay nada más impactante que un niño emocionado. Lloraban a su maestro, pero no lo dudes, lloraban sobre todo a la persona, a aquel que se preocupó durante años por solucionarles aquellas pequeñas y grandes cosas que en su momento le demandaban.
Tu recuerdo permanecerá indeleble en el colegio, en sus aulas, en sus dependencias, en sus patios. Pero sobre todo permanecerá en aquellas personas que tuvimos la suerte de conocerte y apreciarte. Tus compañeros y tus alumnos.
Descansa en paz y hasta siempre,compañero del alma, compañero.
