Blas de Lezo

José Antonio Córdoba
Un español sin igual (I).
José Antonio Córdoba.-La historia española es rica, en contexto pero en contenido aún no levanta cabeza. Y esto será así mientras queramos recordar sólo lo que les interesa a unos pocos y lo que es peor, recordar por simpleza política.
Hubo un tiempo en que el español era respetado fuera de la puerta de su dormitorio. Y no hablo de la Grandeza de España, pero sí que hablo de los Grandes de España. Pero tampoco hablo de la rancia nobleza.Un amigo me habló de él y desde entonces no paro de leer y releer su historia intentando resumirla para esta columna, pero mi orgullo como español, me lleva plasmarla entera.

Hoy traigo a mi rincón a un hombre sin igual, a razón, sólo de los hombres que murieron en sus brazos. Marino de nacimiento, vocación y profesión, nacido en Pasajes localidad guipuzcoana, allá por 1689. Con solo 12 años se convierte en guardiamarina en el buque insignia de la flota francesa a cargo del Conde de Toulouse. Sufre las primeras consecuencias de la guerra en la batalla naval de Vélez-Málaga, tres años más tarde de enrolarse en la marina, aquí pierde la pierna izquierda por la bala de un cañón. Con motivo de ello se le concede el grado alférez de navío. A partir de aquí su carrera militar no tendría parangón. En Tolón pierde el ojo izquierdo, y en el segundo sitio de Barcelona una bala de mosquete le inutiliza su brazo derecho. Entre estos avatares y glorias alcanzaba la edad de treinta años y el grado de capitán de navío.
 
Se le encomienda en 1723 limpiar las costas del Pacífico de piratas, tarea que cumpliría a la perfección. En 1730 alcanza el grado de General de Marina. Con la misma que se le envía a la República Genovesa. Su misión allí, al mando de seis navíos es recuperar dos millones de pesos propiedad de la corona española. Su actuación propicio la recuperación del citado capital, además de conseguir que…(seguirá en segunda parte)

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