Templarios (1)

José Antonio Córdoba
La flota del temple
José Antonio Córdoba.-La expansión de la Orden del Temple por Europa y Tierra Santa, crea una estructura de rutas, en las que aparecen casas, encomiendas, campamentos, albergues y castillos, todo un despliegue destinado a crear las rutas más seguras para peregrinos y alimentos. Esta seguridad se basaba también en la facilidad con la que el peregrino podía desplazarse sin la necesidad de cargar con todo su aval económico. Hasta ahora estamos hablando de rutas terrestres, rutas que llegaban a Oriente, sin problema alguno. Pero esto implicaba tiempo. Un tiempo de viaje, largo para el peregrino y que iba en detrimento de su seguridad.

El Temple se expandía como la pólvora. Bien asentados en tierra, se encontraban que por mar no disponían de la fluidez necesaria para cubrir sus necesidades. Hay constancia de los enfrentamientos con los venecianos, litigios en innumerables puertos mediterráneos, por los favores que recibía la Orden. Todo esto les llevó a construir su propia flota. Una flota que rivalizó muy de cerca con la veneciana. Se aseguraron puertos secundarios pero completamente prácticos para sus navíos.
 
La flota del Temple, fue una de las flotas mejor equipadas de la época, casi podríamos compararlas con las modernas, donde ´los navíos de carga, pesados en sus desplazamientos y fáciles de asaltar por la piratería del mediterráneo, se les hacia acompañar de uno navíos más pequeños, que mostraban gran velocidad y maniobralidad, dotando a estos convoyes de una seguridad no vista en el mediterráneo.
 
Durante el tiempo que estuvo en valor, causó el mismo efecto que los caballeros en tierra, el ver su pabellón, inspiraba respeto a los enemigos y envidia a los aliados. Pero aparte de la fama ya acumulada, había un dato significativo. Los armadores europeos solían en muchas ocasiones vender el pasaje a los tratantes de esclavos, antes que, llevarlos sanos y salvos a sus destinos. Esto obligó a los peregrinos y por su reputación ya merecida de preferir navegar en cualquier embarcación con pabellón templario.
¡Después se habla de la dignidad del Europeo!
 

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