Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-Por mucho que el ser humano quiera erradicar la guerra de su vida, este será un hecho utópico e irónico de nuestra conducta.
Las guerras son parte del pasado, presente y futuro de la humanidad, aunque nos cueste aceptarlo.
Hoy me han hecho llegar un correo con fotos inéditas hasta el momento del ataque a Pearl Harbor, el siete de diciembre de mil novecientos cuarenta y uno. Dichas imágenes han sido obtenidas del carrete de una cámara de fotos (Brownie) de la época. Pensar que durante sesenta y ocho años estas fotos han permanecido inalterables para el futuro, es algo espléndido. Escoger entre estas fantásticas 14 fotos para el blog, es difícil. Ninguna de ellas pueden decirse que sea para dejar en el olvido.
Quizás quienes realmente sepan de la belleza que esconden las tragedias, sean quienes las viven y de alguna forma la transmiten a generaciones futuras, ¡quizás con el buen hacer, de que no se repitan!, pero ya conocemos el dicho del “hombre y la piedra”. La belleza de la tragedia del Pearl Harbor, es única, estas imágenes junto a otras cientos lo muestran. Lo desconcertante de todo esto es que seguimos tropezando en la misma piedra, Pearl Harbor, nos llevó a Hiroshima y Nagasaki. Años más tarde se repite con las Torres Gemelas. ¡En fin!, siempre lo he dicho: “El ser humano es destructivo por naturaleza”
La foto que he elegido ha sido la explosión del polvorín del Arizona. Una imagen tomada al otro lado del canal; aún siendo en blanco y negro, el efecto de la explosión quiere salirse de la imagen para envolvernos en ella. Otro dato característico es que se observan en la proa dos de las torretas de cañones, que con toda seguridad fueron las que posteriormente se recuperaron. Algo irrecuperable : el sufrimiento humano vivido.
Las víctimas primeras no justifican las posteriores, pero así somos. Aunque no falte quienes apunten, todo lo contrario, vuelvo a repetir, lo utópico de nuestra existencia.

