Acción, reacción
Pepe Fernández.- Dolores de cabeza causados por los jóvenes y simpatizantes del 15M es lo único que les espera a nuestros gobernantes, a éstos y a los que probablemente vengan después de las elecciones de noviembre.-Las actuaciones policiales solo han quitado el antifaz de los que siguen protegiendo los intereses de los más poderosos en detrimento de los trabajadores que se niegan a ser aspirantes eternos en la lista del paro para calmar al insaciable “mercado” y por eso cualquier acción violenta contra el sistema y sus valedores estará en conciencia justificada, en un horizonte no muy lejano, para defender lo último que no podrán jamás arrebatar al ser humano: la dignidad.
Las actuaciones policiales contra el movimiento 15M en Madrid han acabado con la tolerancia, el buen rollo, que los dirigentes socialistas permitieron en su acampada en la Puerta del Sol. Se sigue negando la mayor desde la Moncloa a un movimiento que no tiene marcha atrás porque sencillamente sus denuncias van en contra de los privilegios de la casta política que con los recortes sociales en los últimos meses, a los más débiles, ha puesto contra las cuerdas a cinco millones de españoles
Hasta ahora el movimiento 15M se conduce por los caminos de la democracia y el respeto con actos pacíficos en sus últimas apariciones por toda la geografía española. Los desencantados, los descontentos, los indignados, los perdedores de esta crisis no se resisten a permanecer en ella ad eternum, por eso siguen con sus movilizaciones, que ya se están silenciado “adecuadamente” por la mayoría de medios importantes de la nación en un intento vano de desinflar la expansión del movimiento y sus ideas.
Quien resiste vence, es una frase que estos chicos también aprendieron de sus abuelos herederos de mayo del 68, sin embargo esta resistencia pacífica no les garantizará conseguir sus objetivos para cambiar una sociedad que les ofrezca la oportunidad de crecer como personas.
A esta generación de descontentos e indignados se les cierran todas las puertas. Mientras, el sistema sigue apuntalando sus poderosos y renqueantes baluartes, de la banca, principales causantes de la crisis, con inyecciones millonarias de euros con los que perseverarán en sus objetivos de seguir exprimiendo el limón más todavía atendiendo al eufemismo de las fichas de dominó y el efecto contagio.
Ellos solo entienden de números, sin percatarse de otros números, que increscendo les explotará en sus propias manos: el número de desahuciados, de parados, de marginados, de explotados, de estafados, de excluidos por la banca y un sistema democrático incapaz de reinventarse ni tan siquiera realizar los cambios mínimos necesarios para afrontar la situación con cierta garantía de éxito. Solo reformas laborales que empeoran más las cosas y no mejoran las expectativas de crecimiento.
La situación de Europa, dividida e incapaz de liderar un proyecto económico común como preconizaban sus fundadores creando la Europa de los mercaderes y no la de ciudadanos, es extremadamente difícil como para salvar una situación que cada vez se acerca más a 1929. La verdadera crisis está aún por venir y las consecuencias negativas que se pudieran derivar del abandono de las reivindicaciones pacíficas, estarán más que justificadas por la inacción y la corrupción de los que deberían de evitarla. Solo es cuestión de tiempo, algo que tan siquiera les queda a los desheredados de este país.
Sol sigue siendo el baluarte del movimiento que no se resigna a reconquistarlo, algo que ocurrirá más pronto que tarde a pesar de la ingente cantidad de números de la policía nacional destinados en Sol para evitarlo, porque ninguna fuerza es tan poderosa como la palabra de estos desheredados del capitalismo que han nacido en democracia real y en ella quieren seguir sin los advenedizos, charlatanes, seudopolíticos, rateros, usureros y corruptos que les están arruinando sus vidas.
Como advierten en sus pancartas "Sin pan no hay paz"

