Candidato Rubalcaba

Varios
{jcomments off}¡¡ Que vuelven los rojos ¡¡
Sanlúcar Digital.-Ahora que el vicesecretario general del PP, Esteban González Pons tira de la historia para calificar a los socialistas de “rojos”,  sería muy conveniente, aunque fuera sólo por vergüenza torera, que los militantes de izquierda del partido que gobierna España, -haberlos haylos- reclamaran a sus dirigentes, que el calificativo de “rojo” no sólo sea un orgullo de su identidad y de su pasado más reciente. Los contínuos bandazos, a la derecha, del PSOE con sus políticas neoliberales en los últimos años, desdicen al señor Pons quién sin duda exagera en un intento de diferenciar ideológicamente a ambos partidos”. 
La cercanía de las generales del año que viene está siendo un revulsivo cromático en el equipo de desgobierno -con el permiso del señor Zarazaga- de la nación que de rojos pasarán irremediablemente al morado y no  precisamente por el hartazgo de votos sino más bien por el número de éstos que no apostarán más por la seudo izquierda que representa el PSOE .
 
Ahora todos dicen que ignorar el 15M y sus propuestas es un error de libro que ningún político puede obviar, cuando los han ignorado totalmente y se han acordado de estos indignados para aprovechar el tirón mediático que pudiera mejorar sus resultados electorales en las municipales.
 
Es sencillamente vergonzoso y patético que políticos de la talla del señor Rubalcaba que pretender regir los destinos de esta España deprimida económicamente y al borde de la bancarrota, o el mismo ministro de trabajo, los dos, se postulan claramente defensores a ultranza de los trabajadores y de políticas progresistas. El primero afirma que tiene la solución para acabar con el paro en España, y que los bancos se están pasando dos pueblos, mientras que el segundo afirma sin tibiezas que ya está bien que el trabajador pague los platos rotos  de la crisis.
 
De otro lado el discurso del nuevo candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalca,no ha aportado nada y ha sido tan previsible que será dificil que la izquierda española se deje de nuevo seducir por los cantos de sirena de esta nueva etapa socialista.
Ni tan siquiera será necesario atarse al palo mayor de la nave  para no caer en la tentación de la llamada socialdemócrata de nuevo cuño, por mucho que se escore a babor el barco, porque las medidas de mayo  en contra de los trabajadores han dejado una estela difícil de olvidar .
Igualmente, la propuesta del señor Rubalcaba de no "tocar" la sanidad pública no es garantía de nada, como no lo fueron las promesas de Zapatero de no dar un paso atrás en los derechos de los trabajadores.
 
Ahora, ellos y sus correligionarios, apuestan por políticas de izquierda que les impida romperse los morros en la próxima derrota electoral de marzo de 2012, cuando los gobiernos a los que apoyan han reducido a la mínima expresión los derechos de los trabajadores adquiridos con tantos años de lucha y sufrimiento. Siguen, además, doblegando sus decisiones a los mercados y a la banca aunque para ello tengan que renunciar a las conquistas sociales de los trabajadores en los últimos treinta años a golpe de decreto.Sobre sus espaldas soportan las miserias de 5 millones de españoles.
 
El último y reciente estudio de Cáritas afirma que más de un millón y medio de hogares no tienen a ninguno de sus miembros trabajando, lo que es una bomba de relojería social que el señor ex vicepresidente del gobierno no podrá desactivar, aunque sinceramente tampoco creemos que otros tengan la capacidad para hacerlo, sin embargo no se les puede negar  la oportunidad de demostrarlo, casi con toda seguridad dentro de escasos siete meses, si las circunstancias apremiantes de esta interminable crisis no les obligan a adelantar los comicios a este otoño y actuar antes.
 
El PSOE, al igual que en aquellos tiempos de Felipe González, cuando lo ve todo perdido vuelve a hacer guiños a los votantes de izquierdas, la izquierda, (el doberman ya no cuela) apelando al voto útil, achacando futuros males a  la los incorregibles rojos de Izquierda Unida por su perseverancia en los principios de un socialismo real del que ellos huyeron hace ya mucho tiempo.
 
Los ciudadanos no son ya capaces de distinguir las políticas de derechas o de izquierda impuesta a todos desde los distintos gobierno de PSOE o PP que ha tenido este país en los últimos dos decenios, por la sencilla razón que no hay diferencia entre ellos.
 
Los defensores del pensamiento único, apelan precisamente a estas actuaciones políticas gemelas, para difundir su doctrina de “un mundo feliz”, en el que no hay espacio para la disidencia intelectual o democrática, algo tan surrealista como la misma obra de Aldous Huxley, un gran hermano global teledirigido por las castas dominantes: los mercados y su mentor el capitalismo salvaje .
 
Al menos reconocen que  la estrategia del miedo, en enfrentamientos electorales, ya no es válida, por lo que tendrán que recurrir a otros  métodos disuasorios que eviten el trasiego de votos rojos hacia los lares de la gaviota que ya planea sobre los dominios de España y no precisamente por la abstención de algunos en investiduras regionales sino por la inacción de otros que llorarán la perdida de Andalucía y de España como  Boadil lloró la de Granada.
 
Para evitarlo se han sacado de la manga otro as que vaticina que la receta mágica, que el ungüento de Fierabrás, el que terminará con todas las dolencias de España, está en sus manos.
 
Al fin y al cabo, estos solo son molinos  de la meseta castellana y no los gigantes que habitaban en la mente del ilustre e imaginario manchego, por lo que la tarea de hacerlos mover solo es cuestión de un poco de seudo ideología, promesas incumplidas y jugar con el voto de los ilusos e ideólogos que pululan continuamente por  la frontera de la utopía y a los que el incombustible santanderino, diputado por Cádiz, tendrá que engañar otra vez, como hicieran sus antecesores en La Moncloa, si quiere y puede rescatar a España de este interminable y penoso trance.

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