Crónicas políticas

José Luis Glez. Pérez
Crónicas políticas
José Luis González Pérez .- Circular por la Calle Puerto, se ha convertido en una auténtica odisea para los usuarios de vehículos en Sanlúcar. Una vez más la falta de previsión del equipo de gobierno, afecta directamente a los ciudadanos y a los turistas que nos visitan, que se llevan una primera imagen de Sanlúcar difícil de olvidar, teniendo en cuenta el caos y la confusión que reina a la entrada de nuestra localidad.
 El retraso supuestamente intencionado de las obras, con un fin marcadamente electoralista, ha producido que en los meses dónde el problema del tráfico en Sanlúcar se agudiza más, todo se convierta en un auténtico desastre. Todos podemos comprobar, cuánto es el tiempo empleado para poder llegar al centro o a la playa para los visitantes, y otro de los aspectos que podemos observar es la nula presencia policial en la zona para regular el tráfico o al menos, para evitar en la medida de lo posible embotellamientos de vehículos que pretenden acceder a Sanlúcar.
 
La colocación de unos semáforos, que continuamente están en ambar, ¿qué función tienen? Si no regulan nada, es absurdo que sigan en su colocación actual.
Y lo más curioso de todo, es que conociendo el malestar existente, desde el ayuntamiento se emite una nota de prensa, reconociendo que apremian a la empresa para que terminen las obras lo antes posible para restablecer el tráfico en la zona. Desde el equipo de gobierno, se pretende ocultar su incompetencia inherente con avisos a empresas que se ciñen a previsiones que todos conocían en el momento del comienzo de la obra.
 
Le pido desde este medio a la Delegada competente que proponga alguna otra solución, y que no se ampare en la afirmación típica de que una obra conlleva molestias, porque si bien es cierto que en algún momento se debe realizar modificaciones en cuanto al tráfico, las que se han realizado desde la delegación, han sido pésimas.
 
Por último, y en otro orden de cosas, me sorprende la aparición en prensa de Juan Marín acerca del Club de Empleo (parece ser que lo reforman, aunque quizás lo que se debería examinar es el modo de ingreso de alguno que otro que pasaba por allí) ya que vanagloriarse de que cuenten con 16.067 socios no es para sentirse orgulloso, porque señor Marín, recuerde usted que son desempleados, con necesidades urgentes de trabajar y muchos de ellos en una situación económica caótica. Recuerde que no todos pueden vivir del Ayuntamiento.

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