Suelo público
SD.-Con la llegada del verano los foráneos vuelven a Sanlúcar de forma masiva y la ciudad hace esfuerzo para presentar una cara bonita, una buena imagen que los turistas se llevarán de recuerdo para volver ¿o no? a Sanlúcar.-En el estío, el gobierno municipal se afana más si cabe para adecentar la ciudad de cara a conseguir esa buena imagen que nos proyecte mejor a los visitantes nacionales, sin descuidar a aquellos más allá de nuestras fronteras.
A esa tarea le dedicará Antonio Reyes, nuevo delegado de Turismo, todo su tiempo. Los ciudadanos podrán valorar la validez o no en su gestión anterior del pasado mandato en Fomento o lo que le depara en esta nueva delegación de Turismo, pero lo que no se le puede cuestionar, creemos, es su capacidad de trabajo y su entrega a todo lo que lleve la marca de “Sanlúcar”.
Estos primeros días de verano Sanlúcar es un escaparate para miles de personas que nos visitan. Los primeros turistas llegaron a la ciudad de la manzanilla, los fijos, los fieles a nuestra llamada, los enamorados de este rincón Atlántico. También aterrizaron ya por aquí los que nos visitan con menos frecuencia o los que puntualmente vienen a ver o participar en acontecimientos culturales o deportivos en los fines de semana.
Las calles adyacentes al centro y el mismo corazón de la ciudad, la calle Ancha, están abarrotadas en noches propicias para relajarse de las calores del día con la brisa marinera.
Sin embargo, mucho tiene que mejorar la ciudad en cuanto al turismo se refiere si queremos ser un referente turístico serio.
El verano ha empezado con un caos circulatorio en el Palmar que vivimos personalmente hace unos días. La señalización inexistente no te obligaba a marchar en una dirección única por lo que creyendo que la calle Puerto seguía abierta en los dos sentidos te la encuentras cerrada a cal y canto para adentrarse en la ciudad y vuelta a empezar para entrar, entonces, en el cuello de botella desde la citada rotonda de El Palmar hasta la misma jefatura de policía. Un desastre si se tiene en cuenta que para llegar desde dicha rotonda al centro tardamos 35 minutos.
Siendo nuestro principal reclamo en esta época, nuestras playas, el gobierno municipal se esfuerza en mejorar las condiciones higiénicos sanitarias de la playa de Sanlúcar, que sin embargo son puestas en duda por Ecologistas en Acción, que el sábado 25 de junio han izado en la playa de La Calzada, en contraposición a la bandera “Q” de calidad, la bandera negra. ( ver vídeo bandera negra)
Igualmente, recurso donde los haya, es nuestra gastronomía que brilla con luz propia y no sólo en Bajo de Guía. Muchísimos emprendedores de la restauración compiten en buena lid con aquellos que se sitúan a las mismas orillas del Guadalquivir.
Con precios muy competitivos, buen género y camareros profesionales que ofrecen su buen hacer en el trato directo con el cliente, así como una esmerada limpieza, estos restauradores tendrán mucho que decir en el turismo de Sanlúcar
Otros desde una posición dominante en el tiempo y el espacio, léase bares del centro” al igual que alguno de mucho abolengo en el barrio alto se duermen en los laureles ofreciendo un servicio de pésima calidad en el trato al cliente y mucha pereza para mantener mínimos en higiene de mesas y cubiertos.
El suelo, en donde se ubican las mesas y sillas de los restauradores, a ciertas horas de la noche es una verdadera cochambre porque no existe un mantenimiento de limpieza público ó privado para mantener adecentada la zona
Por ahí vamos mal porque las prisas no son buenas consejeras y el nombre de Sanlúcar no es suficiente para promocionar la ciudad y fomentar un turismo de calidad, menos aún el empleo.
De otro lado el espacio público parece que se ha puesto a la venta y además está de saldo. Las principales plazas del Barrio alto y el Barrio bajo están ocupadas en su totalidad por la vorágine de los que no respetan las ordenanzas municipales. Los ciudadanos tienen serias dificultades para moverse por dichos lugares públicos y menos aún sentarse en bancos públicos rodeados de mesas y sillas privadas.
Es imposible atravesar una plaza, sólo cabe la posibilidad de rodearla, no existe suelo público para el sanluqueño.
En jornadas diurnas la calle Ancha es invadida todos los días por camionetas de reparto en el horario no permitido que tiene la calle peatonal. Bicicletas y toda variedad de patinetes ruedan por la calle haciendo todas las piruetas que nos podamos imaginar, incluida el “caballito” con el peligro que supone principalmente para los más pequeños. No es nada casual, la frecuencia es diaria y a cualquier hora.
Las plazas públicas presentan una visión deplorable en las horas álgidas de la noche, no siendo menos la visión posterior con pilas interminables de sillas y mesas encadenadas que se guardan y depositan en la vía pública.
El caminar en la Plaza del Cabildo o sus calles cercanas es tarea dificultosa con mesas y sillas por doquier, manteros ocupando más espacio público, etc.
Por si fuera poco, las plazas de aparcamiento a lo largo de la ciudad merman debido al acotamiento del espacio dedicado para tal fin anexo a los bares que los utilizan como terrazas incluso con cerramientos metálicos muy extendidos y permitidos últimamente, por mucho que algún responsable político diga que eso es ilegal y que se denunciaría inmediatamente a la gerencia de urbanismo. ¿ Cómo puede un empresario gastarse algunos miles de euros en una marquesina metálica para meter más sillas y mesas de su bar en suelo público si no está seguro que la va a rentabilizar su inversión ?.
En la misma Calzada de la Duquesa, los chiringuitos temporales, que se ubican estos meses a lo largo de nuestro paseo principal, no disponen de espacio suficiente para los pertrechos de sus bares, así que disponen contenedores cerca del establecimiento para estibar sus mercancías y enseres.
Mientras, al ciudadano se le acota cada vez más su espacio vital de esparcimiento pasando las de Caín para aparcar sus coches. El pasear por el bulevar es un ejercicio de riesgo físico al sortear las motocicletas que atraviesan diariamente La Calzada por cualquier punto.
Igualmente, una ciudad que pretende vivir en buena medida del turismo debería cuidar más aspectos muy olvidados o ignorados por los responsables políticos como es el ruido, el cotidiano y el de las grandes fiestas que sacan de quicio a los vecinos que tienen que sufrirla de cerca e incluso los que ignoran siquiera que se celebra algo, porque la atronadora pirotecnia, principalmente en acontecimientos religiosos, obligan a muchos sanluqueños a sufrir los efectos colaterales de los demás, sí o sí.
No no puede olvidar tampoco la insensibilidad de conductores propietarios de coches-discotecas y menos aún las motocicletas con escapes ilegales.El turismo de calidad teme como a una vara verde el exceso decibélico.
La playa, las playas que ya lucen su bandera “Q” de calidad se extiende más allá de Bajo de Guía o Las Piletas.La que lleva el nombre del baluarte de San Salvador, por ejemplo, está dejada de la mano de Dios y los ciudadanos, en un tanto por ciento muy preocupante, observado en un simple paseo por los lugares en los que asientan sus sombrillas y bártulos, no son consciente de su entorno ambiental ni les importa, porque de lo contrario no se vería la basura abandonada en las rubias arenas después de una dominguera jornada.
Por eso, hacer una Sanlúcar más habitable para todos no es sólo tarea de los que tienen la responsabilidad de gobernar, sino que los ciudadanos tenemos que implicarnos más para mantener y cuidar los recursos de los que dispone la ciudad para promocionarse. A ver si demostramos el movimiento andando y hacemos bueno lo de “Sanlúcar, lo damos todo”….. y el gobierno local también haciendo cumplir las ordenanzas que aprueba.

