Carteles electorales

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
Seguro que ya se han dado cuenta, ¿ verdad ?, confieso con cierta debilidad que casi me hacía ilusión ver esa primera pegada de carteles, los electorales digo.
Eduardo Dguez Lobato-Rubio.-Como anuncios extendidos por las paredes, a modo de ejercicio sociológico que nos proporciona un mapa bastante aproximado del burbujeante y diverso mundo político que nos rodea.
Como aquél, . Vota Gundisalvo, en ese entorno nuestro de problemas e inquietudes, afanes, deseos y fantasías.
Llegaron los días de campaña pura y dura, entramado político entre el éxito futuro, seguro que casi todos dirán que han ganado, la popularidad de los periódicos y la  secciones de publicidad gratuita, política, claro.

Y si no, echen ustedes un vistazo hoy, más o menos atento, por esquinas singulares, fachadas golosas y farolas revestidas:  Caras y más caras, mensajes, palabras, colores, eslóganes, frases y consignas. Unas con más veras que otras, unos más ciertos que otros, algunos más acertados que otros.
 
Lo comprobaran ustedes, y no se casen demasiado rápido porque nos quedan quince días, paciencia responsable, al fin y al cabo políticos somos todos, política hacemos todos, por aquello de la polis, de nuestra ciudad y de nuestra gente y por aquello de que si algo queremos que mejore algo hemos de aportar de nosotros mismos, palabras, obras, posturas, gestos o tiempo.
 
Tan empieza por ahí la cosa, que nuestro futuro estará en manos de unos o de otros, quizá lectura al revés, de detrás hacia delante, porque a veces el conque de las cosas es leer entre líneas.
Lo de estos días electorales tiene su explicación porque llegados a cierta edad parecen signos, formas y maneras que no apreciábamos a otras edades, el toque de aviso, la palabra en el momento justo un gesto ante la cámara o esa sonrisa mirando a los ojos.
 
En fin, que algunos con más miedo que fiebre, otros con menos papeles que un conejillo de campo y otros, os más, deseando lucir sus trajes nuevos.
 
Así que si vocean bajo su ventana: – “Vote a Gundisalvo “, no se altere, quiza Gundisalvo sea nuestra salvación, o no, pero cada cual estará haciendo su trabajo, los unos desgarrándose la camisa en busca de votos, los otros, escuchando pacientemente entre bromas y veras.
 
Hasta el día 22, claro, cuando algunos se pulsen las muñecas, se toquen el pecho y lleguen a la inefable conclusión de que siguen vivos, después del escrutinio.
Y luego, las crónicas de los periódicos, donde las únicas verdades absolutas serán el precio y las esquelas mortuorias.

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