LEY D’HONT.

José Luis Zarazaga
Hoy este que escribe, su humilde desarticulista, no quiere comenzar hablando ni de Procesión Magna, ni de capillitas al uso ni por supuesto de políticos locales. Hoy quiero comenzar pidiéndoles disculpas por compararlos con los payasos de la tele, ya que ha sido una falta de respeto total hacia aquellos personajes que nos alegraban las tardes de la sobremesa.
José Luis Zarazaga.- Creo que hoy debo de hablar de algo más interesante y que supongo que aclarará alguna que otra duda. Todo esto viene a cuento porque al salir del trabajo me dirigí al Centro Comercial Mencabrona y mientras buscaba no sé qué producto de esos de marca blanca, un antiguo conocido de  mi exiguo y amargo paso por la política, me inquirió con la siguiente cuestión: ¿oye tú te acuerdas como se hace el cálculo electoral?, solo pude contestarle que esto está establecido por la Ley D’Hont. Es difícil dar una respuesta clara a dicho trabalenguas y menos en el corto tiempo que media al intentar pasar por la caja, pero creo que someramente pude explicarle las líneas generales de dicho cálculo.
   El sistema electoral español al no estar formado por una circunscripción única, es de una injusticia total, claro ejemplo es el caso de Izquierda Unida, pero en las locales puede llegar a ser algo más equitativo ya que la localidad se establece como circunscripción única y da lo mismo en que zona o barrio se arañe el voto, por ahí se entiende la afinidad y el volcar la mayor actividad sobre la Colonia ya que es un nido de votos.
 
  Este recuento o Ley Electoral favorece en primer término a los partidos grandes o consolidados, aquellos que mantienen una fuerte afiliación ya que se establece un suelo mínimo del 5% de los votos para poder ser elegido. Esto no quiere decir que el 5% de derecho a concejal, es simplemente el mínimo  que hay que obtener para poder entrar en  el recuento.
   
Sanlúcar a 1 de febrero de 2011 mantiene un total de electores censados según el I.N.E de 52838, en mayo de 2007 mantenía un total de 50816, es decir casi dos mil electores más que en  las últimas elecciones, tendencia que se ha venido manteniendo desde que el I.N.E. publica dichas cifras.
   Podemos comprobar que la abstención en nuestra localidad ha venido manifestando siempre  un índice que se puede definir como brutal, fruto por supuesto de la falta de concienciación y del bajo nivel educativo de la mayoría de la población.
 
No pienso decir que esto último beneficia al P.P, sino que en la misma medida beneficia al PSOE, ya que los dos se nutren de altas tasas de clientelismo político.
   No podemos adivinar cuanta gente va a votar, lo único que se puede saber es que cuanto mayor sea la abstención mayor será el beneficio electoral de los dos grandes partidos.
 
    La Ley D’Hont nos pide que se ordenen las candidaturas de mayor a menor según el número de votos obtenidos.
   Se contabilizan los que hayan obtenido como mínimo el 5% de los votos totales, los que no obtengan esa cifra quedan inmediatamente fuera del sistema.
    Se dividen los votos de cada partido por 1, 2, 3, 4………….., 25, que es el número de concejales que nos corresponde según índice de población.
 
   Se elabora una tabla y a cada una de las 25 cifras más altas se les otorga un concejal. Es curioso, pero ya hace tiempo me comentaron que el CIS no sacó el cuarto concejal por un total de 35 votos.
   Ustedes imaginen la siguiente consideración: “Los cinco partidos obtienen el 3% mínimo que puede ejemplificarse en 24 y resulta que en la última columna de la tabla todos sacan 23, el minoritario solo saca el mínimo del 5% (24 votos) y el mayoritario saca 25, pues lógicamente se lleva el concejal que puede dotar la alcaldía por un  solo voto. ¡Ver para creer!
 
   Eso es la Ley D’Hont.
   Mi pregunta es la siguiente ¿Dos mil jóvenes que han cumplido la mayoría de edad en estos cuatro años podrían inclinar la balanza?, la respuesta lógica es si.

   Hagan juego señores, hagan juego, que por cierto mi voto aún no se ha comprado

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