El Guerrero nº 13. (Por alusiones )

José Luis Zarazaga
Sobre su amable comentario de que no estoy a régimen y que me gusta tanto la carne como el pescado, pues ciertamente no entiendo si es un delito el no hacer régimen, ¿es que en este país está prohibido comer?, es cierto, soy bastante sibarita en eso de comer, me gusta el buen pescado y el marisco, la carne con moderación y a veces regado con un buen vino
José Luis Zarazaga Pérez.-El sábado, estando en Pedraza disponiéndose este su humilde desarticulista a disfrutar de unos de los mayores placeres que existen a las 10 de  la mañana, como es tomar un magnifico café, recibo un mensaje vía sms de mi gran amigo Ahumada. En él me comenta lo siguiente “oye has leído el Sanlúcardigital”, como no tenía ganas de reenviarlo lo llamé para que me sacara de dudas y cual no es mi sorpresa que mi gran amigo Vilaseco, el autodenominado como investigador de Chichinabo ha dado con uno de los secretos mejor guardados, que no es nada más y nada menos que este humilde servidor formó parte de una lista electoral. ¡Joder, que descubrimiento, hay que darle el premio Scotex a la investigación!

Una vez encendido el ordenador, leído la diatriba investigadora y viendo que me ha puesto como las hojas del perejil, “rico, rico y sin fundamento”, del ataque de risa es que casi tiro la cafetería abajo, a lo que habría que sumar lo que me comento mi amigo Ahumada. “Lo que le pasa a ese, es que está ..”, joder se me atraganto el café, ¡Qué asco!
 
Quiero comentar y espero que le sirva de precedente al señor Vilaseco, que ha podido publicar semejante sarta de disparates porque personalmente eximo de toda responsabilidad a mi editor, permito que se me critique abiertamente siempre que se dé la cara, y este es el caso, pero tengo que advertirle al Señor Vilaseco, que ha cruzado la línea roja, ha atentado contra la intimidad de la persona y eso aunque jurídicamente sée que eres un lerdo, es constitutivo de delito. Ciertamente le recordaré que me amenazó de forma lerda, le perdono todo ya que los episodios de locura transitoria son normales en cualquier persona y no es plan  para debatir ya que se pueden producir recaídas y después la Seguridad social la pagamos todos, o mejor dicho los que trabajamos.
 
Señor Vilaseco, ya que usted es tan devoto de Capuchinos, le aconsejo que pida cita de nuevo con el padre Prior o mejor el Padre Palanqueta, ya que necesita graduarse la vista, ha leído usted mal y eso es síntoma de vista cansada,  un consejo. Cuando me refiero a un Partido Trufa en ningún momento me he referido a Todos Por Sanlúcar, que tal como usted se autoproclama Secretario General, en todo caso afirmo que es un Partido Chufla.
 
Sobre su amable comentario de que no estoy a régimen y que me gusta tanto la carne como el pescado, pues ciertamente no entiendo si es un delito el no hacer régimen, ¿es que en este país está prohibido comer?, es cierto soy bastante sibarita en eso de comer, me gusta el buen pescado y el marisco, la carne con moderación y a veces regado con un buen vino. Tengo que lamentar que esté usted a régimen, ya sabemos todo el mundo que usted es amigo de la carne, vamos que también le gusta comer bien, sobretodo solomillos bien hechos para que estén duritos, eso sí acompañados de buenos aliños de boniato, pepino, zanahoria, nabo, remolacha y todo tipo de verduras, pero eso no es ningún crimen ni pecado.
 
¿Cómo habré tenido yo la osadía de pensar que podría estar a su altura, vaya atrevimiento el mío?, yo soy un indocto, tal como usted me aclara, solamente tengo tres licenciaturas, ¿es que acaso me puedo comparar con el mayor catedrático de la Universidad del Maestro Liendre?, perdón por haberme atrevido a tanto, a partir de ahora seré humilde.
 
Tengo que reconocerle que es usted un profesional como una copa de un pino, mire por donde estuvo usted trabajando de raspavereas en Elicodesa, pero como era tal su profesionalidad y su buen hacer, la empresa tomo buena nota y para no desperdiciar tamaño talento, tuvo a bien no renovarle el contrato, ¿Qué curioso verdad, los otros cuatro se quedaron fijos en la empresa y usted a la calle?, ¿por qué será?
Por último señor Vilaseco, como me han comentado que era usted un profesional de la fotografía, no tuve más remedio que inquirir sobre sus trabajos en la Hermandad de la Virgen del Carmen de Bonanza, amablemente me enseñaron un trabajo fotográfico que vista la profesionalidad de la obra, pensé que representaba  a el Grito de Munch. ,
 
Emocionado por tamaño descubrimiento, inquirí los datos de su empresa para encargar algo a tan insigne autor, cual es mi sorpresa que me dijeron que se cometió un lapsus de gestión y que no se entregó la factura por dicho trabajo ¡Mi gozo en un pozo!
 
Quiero comprender y afirmo que usted es un profesional, he buscado en la relación de empresas de la localidad sus datos para intentar encargar dicho trabajo, pero no encuentro referencias y creo que siendo usted un magnífico ejemplo de futuro político local no debe de tener despistes, que después la gente es muy mal hablada.
 
Quisiera que usted me aclarara las dudas profesionales, ya que siendo yo tan flojo usted comprenderá que no tenga ganas de perder el tiempo haciendo la consulta sobre su situación empresarial al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y eso que en internet te encuentras un magnifico formulario para recibir los datos, ¡no es plan hacer trabajar a los inspectores, que son funcionarios y se cansan!
 
Como decía Eduardo Mendoza:” Mire padre, la gente no quema iglesias y conventos sin ton ni son. Nunca han quemado  una taberna, un hospital ni una plaza de toros. Si en toda España el pueblo elige quemar iglesias, con lo que cuestan de prender, por algo será”
 
Como diría José Luis Zarazaga: “Mire señor Vilaseco, la gente no pierde el tiempo votando a payasos, y si no me creen hagan usted memoria y averigüe porque en ese mismo año Todos por Sanlúcar no sacó ni 70 votos, ¡huy que barbaridad no iba usted el número dos? 
 
Irene con esta oposición tienes el cielo ganado.
 
P.D. Señor Vilaseco, no tenga usted cuidado, no perderé ni un minuto más de mi tiempo en contestar a sus barbaridades, como dirían en mi tierra, “Con una carretada de estiércol ya me basta”.
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