De Fr. Diego José de Cádiz

Cofrade
Un fraile incansable “De Fr. Diego José de Cádiz hasta el fraile gitano”
“La caramba era una rosa cuando vino de Motril. María Antonia Fernández, que así se llamaba, cambió sus trajes de malla, por las tocas monjiles. Cuentan y dicen que fue convertida, por el Beato Diego José de Cádiz”. Así nos lo refiere la canción española. En el año de 1894, fue beatificado, Fr. Diego José de Cádiz. Un santo de nuestra tierra. Cuentan, que a su beatificación asistió toda Andalucía. Hubo por aquellos días una peregrinación de trabajadores para rendir homenaje a León XIII, aquél Papa anciano. Una peregrinación que coincidiendo con la beatificación, formó parte de esa multitud que acudió al acto del Beato. Cabe citar entre los asistentes  a Sor Ángela de La Cruz, con la monja del Milagro, Sor Adelaida. Ésta había sido hija de San Vicente de Paul y después pasó a las Hermanas de la Cruz, por la gran dirección espiritual que tenía con el P. Torre Padilla. El cardenal Espínola, también asistió al acto, ostentando por aquél entonces el cargo de Obispo de Málaga.

 Con motivo del centenario de la beatificación de Fr. Diego José de Cádiz, se celebraron grandes fiestas en Ronda. Fue en el transcurso de estas fiestas cuando Fr. Leopoldo tuvo contacto por primera vez con los capuchinos, quedándose desde entonces admirado de estos frailes, es en este momento cuando decide hacerse capuchino.
 
La vida de Fr. Leopoldo está muy vinculada a la del Beato Diego José, por ser la Beatificación de este último el inicio del camino hacia la vida conventual de Fr. Leopoldo.
 
Con motivo del Centenario de la beatificación de Fr. Diego José de Cádiz, se organizaron grandes cultos en todo los conventos de capuchinos, en las parroquias donde estuvo vinculado el Beato, pero muy especialmente en la catedral de Cádiz.  La figura que dio alma y vida al quinario celebrado en esta casa de Dios, fue sin duda, Fr. Antonio Ruiz de Alba. Obtuvo un permiso especial para trasladar las Santas Reliquias del Beato Diego José de Cádiz, a la catedral de la ciudad de la Tacita de Plata. 
 
En aquel quinario predicó todos los días un obispo, excepto un día que predicara el Ministro Provincial de los Hermanos Franciscanos de la Provincia de Regla, y otro día, que predicara el Ministro Provincial de los Capuchinos de Andalucía. El último día la predicación corrió a cargo del Nuncio de España.
 
Fr. Antonio quiso dejar un gran testimonio en este centenario de la beatificación de Fr. Diego José de Cádiz. Un testimonio que permanece inalterable tanto en la ciudad de Cádiz como en la de Ronda, lugar esta última que alberga las Santas Reliquias del Beato, en la Iglesia de la Virgen de la Paz. Este testimonio fue un monumento en bronce en ambas ciudades.
 
Nuestro hermano Fr. Antonio, es una persona que en todas las grandes efemérides de la Orden Capuchina trabaja sin descanso, a veces con mil sacrificios. Aunque después estos esfuerzos, no se aprecien una vez terminado los trabajos.
 
Él ha querido en estas fechas con motivo de la beatificación de Fr. Leopoldo, hacer grandes fiestas en el Convento de Jerez de la Frontera, donde es actualmente guardián. Se celebró hace dos domingos una solemne eucaristía, presidida por el Obispo de la Diócesis, D. José  Mazuelos Pérez, con motivo de  bendecir la nueva imagen que se encuentra en la iglesia.
Esta imagen cuyos autores han sido, D. José Guerra y su hija Dña. Nuria Guerra, presenta un aspecto esplendido, ofreciendo al devoto la magnificencia del Beato. Hay quien opina que, Fr. Leopoldo era más bajito. Hace unos días  le comentaba a Fr. Antonio este hecho,  quien opinaba al respecto, que una imagen tiene que ser grande, donde se aprecie su plenitud, que para figuras pequeñas están los belenes.
 
La devoción que Fr. Antonio profesa al Beato de Alpandeire, no viene de ahora, pues siendo un adolescente que vivía en Canarias, encargó una pintura muy bella de Fr. Leopoldo, que después se utilizaría para aquellos clásicos calendarios que se hacían, bueno, y que aún se siguen haciendo.
Tengo a bien, creer que Fr. Antonio bebió de la fuente de Fr. Damián de la Rambla, quien fue uno de los propagadores de la figura de Fr. Leopoldo. Partamos de la base que, Fr. Damián convivió  con Fr. Leopoldo, convirtiéndose también en su enfermero.  Fr. Damián fue el primero que comenzó a repartir reliquias del Beato, de un modo rudimentario y pobre. En Sevilla, Dña. Carmen Naranjo, persona muy vinculada al convento de capuchinos en esta ciudad, trabajaba en una casa de películas y de modo desinteresado proporcionaba a Fr. Damián los clichés, que éste, después enviaba a las monjas clarisas de Ronda, donde estas religiosas confeccionaban estas primeras reliquias de Fr. Leopoldo.
 
De aquellas charlas que Fr. Damián tenía con Fr. Antonio, cuando ambos vivían en Canarias, en una pequeña casita, nace la devoción fervorosa de Fr. Antonio. Este contaba por aquel entonces con unos veintidós ó vientres años. Recién llegado de Egipto, donde vivió un tiempo con su familia, al ser su padre oficial de una compañía de aviación, solían compararlo con un querubín moreno, que se hubiese escapado de un cuadro de Julio Romero de Torres. Pero ahora, encontramos en Fr. Antonio a un hombre maduro, de espíritu joven, y sabio en sus decisiones.
 
Fr. Antonio ha encargado a diversos escultores numerosas imágenes de Fr. Leopoldo, aún siendo este venerable. Ejemplos de estos encargos son: La imagen que encontramos en la portería del convento de Jerez; la imagen que Fr. Antonio regaló al convento de Antequera y que actualmente se encuentra en este convento de Sanlúcar de Barrameda.
 
De este modo y hasta el momento he tratado de dar a entender que Fr. Antonio, es un gran propagandista de la imagen de Fr. Leopoldo. Incluso con el Adalid Seráfico ha llevado el mensaje de Paz y Bien, junto a la devoción por el Beato de Alpandeire.
 
Desde aquí queremos felicitar a Fr. Antonio por esta gran celebración, en días pasados en el convento de Capuchinos de Jerez. Donde acompañaron al Sr. Obispo de la Diócesis, todos los sacerdotes del convento, los hermanos Dominicos, sacerdotes de la Diócesis, los hermanos de San Juan de Dios, las religiosas del Perpetuo Socorro y el P. Fr. Alfonso Ramírez, alma y vida de la causa de beatificación. Fue una gran fiesta donde vivimos de lleno la gran figura de Fr. Leopoldo.
 
¡Que Fr. Leopoldo, bendiga de una manera especial al convento de Jerez!. A este convento que nos recibe siempre con las puertas abiertas. Este convento que nos recuerda aquella casa familiar que dejamos de niños. Este convento que nos recibe siempre con los brazos extendidos. Y al pueblo de Jerez, donde Fr. Leopoldo cuando joven vino más de una vez a trabajar en la vendimia o las labores del campo, como tantos jóvenes de la sierra de Ronda, lo hacían.
 
¡Que así continúe Fr. Leopoldo pidiendo y bendiciendo desde el cielo a la ciudad de Jerez de la Frontera!     
 
Fray José de Sanlúcar

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