La Merced abarrotada en concierto

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El nuevo maestro titular, Justo Jiménez, tuvo una brillante actuación
Ante un Auditorio de la Merced abarrotado de público y en un clima de gran expectación, se celebró ayer sábado 27 de Noviembre el anunciado concierto de la Banda Sinfónica “Julián Cerdán” con motivo de la tradicional celebración de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Este concierto está considerado desde hace muchos años como la cita más importante de la música sanluqueña, dada el cariño y el esfuerzo que esta agrupación filarmónica ha puesto siempre en la preparación del programa de obras que lo componen

Y damos fe de que los músicos, bajo la órdenes del nuevo director técnico y artístico de la Banda, el maestro sanluqueño Justo Manuel Jiménez Fábregas, sacaron todo lo mejor de sí mismos para satisfacer las ansias de oír buena música que tenían las más de quinientas personas congregadas en la iglesia mercedaria.

El refinamiento sonoro, los contrastes tímbricos, la perfecta afinación y conjunción y la total sincronía del nuevo director con sus músicos fueron la tónica general de la velada que, por espacio de más de dos horas, hizo las delicias de todos los oyentes. La banda sonó, realmente, a sinfónica, con sonido casi orquestal, ya que la presencia de instrumentos poco usuales en estas agrupaciones como los oboes, los fagots, chelos, contrabajos y nada menos que siete trompas, hizo que las muy difíciles obras alcanzaran un nivel de interpretación realmente superior. La plantilla total alcanzó casi los setenta músicos, que mostraron en todo momento una gran entrega y una exquisita disposición a las indicaciones precisas del director.

Sorprendió nada más iniciar el concierto, la maestría y profesionalidad con que los músicos sanluqueños interpretaron la célebre “Cabalgata de las Walkyrias”, de Richard Wagner. Fue la presentación del nuevo maestro y desde este primer momento demostró su sabiduría al frente de la agrupación. El concierto prosiguió con una emotiva y expresiva interpretación del “Concierto d’amore” de Jacob de Haan, preciosa obra escrita en un lenguaje cercano a la música “pop”, con abundancia de percusión, que fue una auténtica delicia con la que el público disfrutó de lo lindo.

Tras un magnífico pasodoble de Ferrer Ferrán, “Música i Poble” y variando completamente de estilo, la siguiente obra puesta en escena fue “Palindromía Flamenca”, de Antonio Ruda, que contó con un excepcional trabajo como solistas de Juan Diego Palma, al saxo soprano, Miguel Angel Calvo, a la guitarra, Felipe Campuzano, al cajón flamenco, y cuya desgarrada música disfrutó de la escenificación de los temperamentales bailaores Sonia García y José Manuel Buzón. Una auténtica novedad en este tipo de concierto y que representó quizás el momento más apasionante.

En el intermedio del acto se procedió a la concesión de galardones a las personas que han colaborado con la Fundación Julián Cerdán y con la Asociación Filarmónica, entidades que actuaban en este caso como anfitriones. Se otorgaron distinciones al catedrático de Piano, recientemente jubilado, el sanluqueño José Manuel de Diego, en reconocimiento de su amplia trayectoria docente y artística, que ha llevado el nombre de nuestra ciudad como orgullo en todas las ocasiones en que ha actuado tanto en España como en el extranjero. También se reconocieron las desinteresadas colaboraciones prestadas a ambas entidades por Antonio Rodríguez Ríos y José Ramón Paleteiro, de Sevilla. Las distinciones fueron entregadas por Pablo González Mármol y Juan Moreira Pérez, vicepresidente y presidente, respectivamente, de la Fundación sanluqueña, en presencia de la Delegada de Cultura municipal.

Ya en la segunda parte, la Banda abordó, con la eficaz y destacada colaboración artística del Orfeón “Santa Cecilia” y la Coral Polifónica “Ntra. Sra. de la Esperanza”, así como del solista vocal Hilario Abad, una magnífica y conmovedora versión de la zarzuela “La rosa del azafrán”, así como de dos números del “Carmina Burana” de Carl Orff, que demostraron una vez más el gran esfuerzo y el gran interés de todos los participantes por elevar el listón artístico y cultural de nuestra ciudad, con unas versiones realmente prodigiosas y sorprendentes. Aún sobrepasó más el joven maestro Jiménez Fábregas el límite de lo musicalmente posible, al cerrar el programa con una complicadísima Obertura “1812” de Tchaikovsky que, incluso para orquestas muy profesionales, supone una obra que pone a prueba la resistencia y capacidad de los ejecutantes. Nunca antes esta Banda sanluqueña había sido capaz de abordar una obra de estas dificultades y salió airosa del empeño al tener en el podium una brillante batuta llena de energía, sabiduría y autoridad. Enhorabuena a todos.

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