Ciencia o Dios.
"No necesitamos de la luz para ver en nuestra oscuridad, porque la conocemos palmo a palmo" José Antonio Córdoba.-Este es el fenómeno que más entretenido tiene al ser humano desde hace milenios, ¡como mínimo!
La batalla entre la ciencia y la religión, es tan antigua, como la lucha entre el mal y el bien, sin que por ello quiera esta comparación servir de calificativo.
El hecho de que Dr. Stephen Hawking, en su último libro, descarte a Dios como creador del Universo, no deja se ser a la vista de los creyentes cristianos un fenómeno más de la evolución social en la que estamos inmersos.
Y hasta me atrevo a compartir esta opinión con tan insigne genio de los astros.Pero ha sido el ser humano, con el paso de los siglos, el que ha recibido la visita de Dios, en este apartado planeta de una simple galaxia.
Ha sido Dios, quien ha ayudado al ser humano para afrontar innumerables situaciones personales y colectivas.
Dios ha hecho al hombre dependiente de Él. Pero no a niveles cósmicos, sino más bien, en un nivel más humilde, como su hogar, lugar de trabajo, su comunidad y aquellas afines a sus creencias.
Por ello estimo que Dios, no es galáctico, es Universal, concepto solo aplicable al globo terráqueo, en estos momentos. Y digo bien, pues puede ocurrir que en tiempos venideros, nuestros dioses del pasado, aquellos que provenían de lejanas estrellas vuelvan para confirmar nuestra creencia.
No necesitamos de la luz para ver en nuestra oscuridad, porque la conocemos palmo a palmo. Necesitamos la luz, para iluminar al que pronto ciego queda. Por ello, existe fuera de la ciencia y la religión el comportamiento humano, la capacidad de un sujeto en determinadas situaciones, de arriesgar su vida por el prójimo, aquí es donde se encuentra a Dios. Y eso por mucho artilugio que nos coloquen para medir nuestro capacidad de respuesta nunca saldrán en estadísticas.
Nuestro cerebro sigue estando muy por encima de las disputas domesticas de la ciencia y la religión. Y es nuestro cerebro quien en cada situación aplica bien un criterio científico o uno religioso, y quien sabe, si es aplicable los dos en un mismo lugar, espacio y tiempo.
