Luz.
Pequeño Obituario a la Hermana María, Religiosa de la Congregación de las Hijas de S. José
Ella era, ha sido y es una pequeña llama de hábito blanco que procuraba siempre no palidecer ante la Señora de la Caridad, porque nuestra bendita Patrona siempre tiene un trabajo excesivo de obligar a su Misericordioso Hijo; y ella debía estar a la altura. Debía ser luz para que la Luz de la Lámpara Milagrosa pudiera hacer su labor.Por ello, la hermana María ha sido la colaboradora del milagro continuo al que nos tiene mal acostumbrados la Madre de Dios. La hermana María ha sido aceite del aceite, porque ha nutrido con su presencia continua y vocacional la admiración y la devoción de un pueblo.
Hoy, sus familiares de sangre y de vocación -parafraseando a D. Luis Núñez- están tristes ante una despedida que se hace eterna a pesar de la seguridad que nos da la fe de que ella, la hermana María, va a permanecer siempre en esa pequeña llama que vela y con la que nos agasaja de continuos Milagros la Virgen de la Caridad. Mañana, sus familiares de sangre y de vocación se alegrarán porque junto a la Patrona verán con unos ojos que todo lo trascienden a un hábito blanco convertido en aceite, en llama: en Caridad.
