Sobrevivir y seguir viviendo
Tengo miedo. De que dejen de hablar de nuestro dolor. De que deje de llegar ayuda humanitaria. De que el movimiento mundial de solidaridad se termine. De que os olvidéis de mí y de mi país…
Luisa María Serrano.-Tengo miedo. No veo nada. Todo está oscuro a mi alrededor. Intento recordar…Tengo miedo. Intento moverme y no puedo. Mis piernas están aprisionadas. Sólo consigo mover una mano y respirar con dificultad.Tengo miedo. Recuerdo un ruido muy fuerte, que todo se movía y, de pronto, la pared se desplomó sobre mí…Tengo miedo. Me parece escuchar a lo lejos sonidos, voces… y grito con todas mis fuerzas pidiendo auxilio.
Tengo miedo. No sé cuánto tiempo ha pasado. Me cuesta respirar y mi voz cada vez está más débil, pero sigo pidiendo socorro.
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Tengo miedo. Escucho golpes cada vez más cerca, muevo mi mano tratando de hacer más grande el hueco en el que estoy, de apartar los trozos de muro. Oigo la voz de un hombre: "Parece que aquí hay alguien". Vuelvo a gritar con el hilo de voz que me queda y vuelvo a mover mi mano.
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Tengo miedo. Algo se mueve a mi alrededor. La luz entra por un hueco que se va agrandando y me daña los ojos. Escucho la voz de otro hombre: "¡Está aquí!". Alguien me coge la mano y me habla, pero no lo entiendo. Las piedras que me rodean se apartan y noto que mi cuerpo se eleva. Unos brazos fuertes me sujetan. Unas manos suaves apartan de mi cara la capa de polvo negro que la cubre. Miro a mi alrededor, no consigo hablar, sólo sonreir a medias y agarrarme con fuerza al hombre que me lleva en brazos mientras otros hombres y mujeres aplauden. Creo que es por mí, porque me han encontrado, porque han conseguido rescatarme con vida cinco días después de la catástrofe…
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Tengo miedo. Me duele todo el cuerpo, sobre todo las piernas. Estoy en una camilla, pero esto no parece un hospital, el techo es de lona. Mucha gente se mueve con rapidez de un sitio a otro. No veo ningún rostro conocido. No sé dónde están mis padres, ni mis hermanos.
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Tengo miedo. Una mujer muy guapa vestida de blanco me da un poco de agua. Sigo teniendo sed y tengo hambre, pero no tienen nada para darnos de comer, no ha llegado todavía el reparto de alimentos hasta donde estamos.
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Tengo miedo. Noto una sacudida muy fuerte. Escucho mis propios gritos de pánico y los de muchos niños y heridos que están refugiados aquí. ¡Otra vez, no! Dura poco y consigo tranquilizarme…
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Tengo miedo. De no poder encontrar con vida a mi familia. De no tener un hogar en el que vivir. De no poder regresar a la escuela…
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Tengo miedo. De que dejen de hablar de nuestro dolor. De que deje de llegar ayuda humanitaria. De que el movimiento mundial de solidaridad se termine. De que os olvidéis de mí y de mi país…
