Otra Democracia es posible

Varios

Sí es posible,  si hablamos al mismo tiempo de que “otra práctica de los Derechos humanos es posible”, y que “otra práctica política es posible”,  y” otro modelo económico es posible”, y por supuesto, “otra forma de soberanía popular es posible.”

Me limito a levantar la bandera de la utopía. Pidamos lo imposible, porque sólo así se puede hacer realidad lo que ahora no es. No se trata de hacer una nueva redacción de la Declaración universal de los Derechos humanos que desde su primer artículo tiene una claridad meridiana, que entiende la gente sencilla: “Todos somos iguales no solo en derechos sino también en dignidad”.

Pero la práctica diaria lo desmiente ¿Por qué entonces son más respetados los que tienen  títulos académicos, o mejor posición social, o más dinero…? ¿Por qué la Justicia no procede de la misma manera ante el presunto delito de un representante o cargo político, que de un simple ciudadano? ¿Por qué dicen los reclusos:” los que malversan los bienes públicos, los que se llevan millones de euros, no devuelven un euro y disfrutan rápidamente de libertad condicionada, mientras ellos por pequeños hurtos se pudren en la cárcel?”  Sin duda los que crean las leyes, se blindan ante las leyes para no ser iguales. Otra práctica política es posible.

Sí, y no es necesario repetir el esquema político de los Estados totalitarios que combaten el capitalismo haciéndose ellos los únicos capitalistas. Pero sí es lógico evitar que la economía, que el mercado, dirija la Política, en lugar de asumir la Política, como es su deber, su tarea de dirigir la economía al servicio del Bien Común.Y otro modelo económico es posible.  Después del repetido fracaso de la economía dejada  “a su aire” , prisionera de sus propias leyes, buscando sólo ganancias sin freno, y en el menor tiempo posible, es urgente iniciar el camino hacia una economía que se organice más en función del bien común y que responda a las verdaderas necesidades de la persona, incorporando a los trabajadores a la gestión de la empresa

Y, por supuesto, otra forma de administrar la soberanía popular es posible. ¿Cuántos parlamentarios son necesarios para que el pueblo se sienta representado a nivel de “Las cortes” y Parlamentos autonómicos? Por lo que vemos en la Tele, la mitad de los asientos, y a veces más, están vacíos, o sea, funciona sin ellos. ¿No es posible una democracia más directa, más participativa, de forma permanente, a través de las miles de asociaciones que nacen buscando respuestas a los verdaderos problemas cotidianos que tienen los ciudadanos? No olvidemos que las Instituciones y la forma de organizarse políticamente la sociedad, ha sido muy cambiante a lo largo de la historia. ¿Quién puede asegurar que la fórmula actual de organizar la sociedad es la definitiva y la única válida para salvaguardar las libertades democráticas.? 

Manuel Gaitero Rosado

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