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Apagón a la ilusión.

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Imagen activaLos ciudadanos les votamos cada cuatro años para que lleven a nuestra ciudad por el camino de la prosperidad y el bienestar, pero no sólo son incapaces de lograr esto, sino que además ni siquiera son válidos para salvar las más leves adversidades            

 

Rafael Morales.-Seguramente, escribir sobre los hechos que acompañaron la pasada noche a la tradicional confección de la alfombra de sal en honor a nuestra Patrona, con la que está cayendo últimamente (crisis, quiebra de empresas, cierre de negocios, paro,…), pueda parecerles frívolo a muchas personas. Nada más lejos de la realidad. Puedo asegurar que no hay nada más serio y lastimero para un padre que ver en el rostro de un hijo esa triste mueca de la ilusión frustrada.

No parecen darse cuenta algunos del valor que tiene para un padre la sonrisa de un hijo, verles disfrutar junto a otros muchos niños de una tradición de la que nosotros mismos, cuando teníamos su misma edad, también fuimos partícipes. Esa cara de satisfacción y de orgullo infantil, cuando al día siguiente les cuentan a sus abuelos que ellos han sido artífices de esa bella composición de color, no tiene precio. Ayer, todas estas sensaciones fueron borradas por un desafortunado apagón eléctrico, debidamente sazonado con la incompetencia, la vanidad y falta de sensibilidad de algunos

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En los próximos días oiremos a nuestros políticos dar toda clase de explicaciones, siempre intentando culpar a otros de sus errores, evidentemente. De hecho ya vimos esa misma noche a alguno intentando escurrir el bulto. Deprimente.  

          

No creo que exista una sola alma en Sanlúcar capaz de entender que en pleno siglo XXI, cuando somos capaces de comunicarnos mediante un minúsculo aparato con alguien que esté en la otra punta del mundo, puedan tardar casi quince horas en solucionar una avería que había dejado sin suministro eléctrico a buena parte de los habitantes y comerciantes de la calle principal de la ciudad, una ciudad de más de setenta mil habitantes.   

         

¿Qué clase de gobernante, de buen gobernante me refiero, no es capaz de hacer imponer su autoridad en un problema que no sólo estaba perjudicando la buena marcha de una de las principales fiestas de la ciudad, sino a muchos comercios y establecimientos que subsisten, precisamente, gracias a fechas tan señaladas como estas? No, señores políticos, no miren para otro lado, no busquen otros culpables. Los ciudadanos les votamos cada cuatro años para que lleven a nuestra ciudad por el camino de la prosperidad y el bienestar, pero no sólo son incapaces de lograr esto, sino que además ni siquiera son válidos para salvar las más leves adversidades

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En la Plaza de la Paz afortunadamente no sufrieron apagón eléctrico, aunque no hizo falta, allí también hubo otros que se encargaron de apagar la ilusión de los chavales. Allá ellos y allá los políticos, yo estoy convencido que esta noche, cuando nuestra Patrona ha paseado por las calles de Sanlúcar, se ha dado cuenta que tantos kilos de sal, tan bien y profesionalmente colocados, no han evitado que sea la alfombra más sosa de los últimos años. Claro, le faltaba el ingrediente principal, le faltaba la ilusión que cada año le ponen nuestros niños.             

Que ustedes lo pasen bien.

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