Encierro en el ayuntamiento
Unos 30 trabajadores del colectivo de parados de Sanlúcar, desoyendo las decisiones asamblearias de dicho colectivo, se concentran dentro del ayuntamiento.
Los trabajadores que desde haces meses están a las puertas del ayuntamiento pidiendo un trabajo y la justa distribución de los existentes generados por los planes estatales y autonómicos de inversiones locales, han hecho oídos sordos a los que hasta ahora eran sus representantes, Paco Amate y Manolo Salgado, quienes se han mostrado contrarios a esta acción al no haberse consensuado en asamblea por la mayoría de los trabajadores.
Algunos de ellos – de los trabajadores- han manifestado que se quedarían en las dependencias municipales hasta que alguien les recibiera, dando signos de desesperación por la actual situación en la que se encuentran a punto de perder sus hogares al no poder hacer frente a las hipotecas.
A las 13.15 horas la policía, que se encontraba en los jardines del Palacio, ha entrado en el Patio de columnas, para identificar a los promotores de esa iniciativa, ya que Francisco Amate desde el primer momento se desmarcó de ese movimiento.
La respuesta de los trabajadores encerrados fue la de “Fuenteovejuna, todas a una” y que a las 14.00 saldrían de la dependencia municipal.
No obstante dentro de ese colectivo de 30 trabajadores disidentes del colectivo principal de parados, unos cuatro o cinco de ellos se mostraron contrarios a abandonar el ayuntamiento y esperar acontecimientos con todas sus consecuencias.
Transcurrido en más de diez minutos la hora de salida, según prometieron a los policías nacionales, todos los trabajadores seguían en el lugar, si bien ya se estaba intentando convencer a los más reacios a esperar la Asamblea de esta tarde y el Pleno extraordinario del viernes sobre el asunto de los parados y que fue solicitado por el PP, PA y AS.
En eso la policía volvió a entrar para preguntar que es lo que habían decidido y se sorprendieron al comprobar que no respetaron la palabra dada cuando afirmaron que saldrían a las dos de la tarde.
Finalmente y gracias a la insistencia de Francisco Amate y al ejemplar quehacer profesional del policía nacional al mando, por su paciencia y artes negociadoras, a las 14.15 horas todo el mundo abandonó el Patio de Columnas, sin destacar ningún tipo de incidencia más.
