Cambio de modelo productivo
Un cambio de modelo productivo no será posible sin un cambio social
Fernando Hernández Bernal.-Para verdaderamente salir de esta crisis no solo hay que cambiar el modelo productivo, sino que hay que tocar el modelo social, esta es una gran oportunidad, quizás el lado bueno de las crisis es que tenemos muchas posibilidades de cambiar lo que nos ha llevado a ella. Y sobre todo, tenemos el deber de ofrecer más posibilidades a dos colectivos de los que han sido más castigados con esta crisis, que son los jóvenes y las mujeres. El nuevo modelo productivo debe favorecer a los jóvenes y a las mujeres.
Estos dos colectivos, han sido durante los últimos años los que menos poder han tenido y los que más valor pueden añadir al futuro de nuestra sociedad. Esta sociedad lleva mucho tiempo instalada en la medianía de las viejas clases medias, en el cinismo e incluso en la mezquindad, y si no cambiamos esto y volvemos la vista a la educación, a la autonomía y a la esperanza en estos colectivos de jóvenes y mujeres, que son los más creativos y ambiciosos que tenemos y que juntos forman la categoría de ciudadanos, más y menos cualificados, que crecen en número, pero no en autoridad.
Los jóvenes ocupados actualmente, no se definen sólo por el mileurismo sino por la distancia entre lo estudiado y el empleo; es decir, por su desclasamiento, la contratación temporal, la dificultad de mejora en su ocupación. Las mujeres no sólo están lastradas por la discriminación salarial, sino por la represión de su maternidad, el retraso en la formación de pareja y la baja tasa de ocupación a lo largo de su vida activa.
Cuando podamos salir de esta crisis, sino somos capaces de lograr ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes, no penalizar a las madres por serlo y no se propicie una ciudadanía de nuevos habitantes, podemos haber fracasado. Porque no se sostendrá el nuevo modelo productivo si no somos capaces de borrar las barreras que se encuentran estos dos colectivos.
Parece que cada vez, todos tenemos más claro que un cambio en el modelo productivo tiene que venir de la mano de un cambio del modelo social y a la vez de una intervención pública necesaria y una mejor distribución de la renta. Hay que ser coherentes entre la eficacia económica y progreso social y tener claro que la dimensión social funciona como un factor productivo. Cuando seamos capaces de concebir, entre todos, que las políticas sociales y mercado de trabajo pueden ser una fuerza positiva para la justicia y la cohesión social como para la eficacia y la productividad.
Esta crisis nos ha enseñado que hay que cambiar el modelo y que hay que proponer una economía más equilibrada, sostenible, respetuosa con el medio ambiente, igualitaria, en la que el eje fundamental sean las personas y en el que las mujeres y los jóvenes ocupen también un papel destacado.
La crisis ha determinado el fin del modelo económico especulativo, de lo fácil, del ladrillo y por ello debemos impulsar un modelo del esfuerzo, que prime el trabajo real, que permita la búsqueda de nuevos yacimientos y creación de empleo. Un nuevo modelo, que debe estar centrado en las personas y en el que es necesario que las mujeres y los jóvenes, ocupe "un papel vital", ya que representan más del 50% de las capacidades productivas.
