Aparcamientos
¿Dónde aparcamos señora alcaldesa?
María Rodríguez Nuñez.-Erase una vez una ciudad llamada Sanlúcar, la cual era una ciudad sin ley, sobre todo en circulación, con muchas motos donde casi nadie tenía ni seguros ni mucho menos casco, donde se aparcaba en cualquier lugar y que no importaba como fueses conduciendo, porque todos íbamos igual. Decían en muchos informes que éramos el pueblo con mayor número de motos.
Pero eso fue hace algún tiempo, hoy en día, los dueños de esas motos tienen coches con seguros y sin seguros, con carné o sin él, pero bueno al final así somos los sanluqueños. Esto es algo muy visible para cualquier ciudadano o visitante de nuestra Sanlúcar, pero el grupo municipal con nuestra alcaldesa a la cabeza, creo que no lo ha visto.
De poco tiempo atrás hacia delante lo único que vemos es una señal de tráfico de prohibido aparcar, sólo motos o exclusivamente prohibido aparcar, ¿dónde aparcamos señora alcaldesa? Encima de la acera o lo que está buscando es que cada vez haya más multas para recabar un dinero para el ayuntamiento a costa de los sanluqueños de a pie o tal vez lo único que le interesa es pagar a los funcionarios el trabajo realizado por las tardes, como “es algo tan degradante tener que trabajar por la tarde”, si a esto le unimos las obras, estacionar se ha vuelto una odisea.
Si además observamos la periferia, zonas donde no hay aparcamiento alguno, sólo en zonas privadas, las cuales no se pueden aparcar, ¿dónde aparcamos?, antes de prohibir estudie el entorno y comprenda porque cada vez estacionamos peor. Primero nos preocupamos de la zona peatonal del centro y ahora de que esa zona cada vez hay más aparcamientos para motos, calle San Juan y Jesús Cautivo, ¿está lleno de motos alguna vez?. Perdone señora alcaldesa pero no ha pensado, en la necesidad de Sanlúcar, tanto cambiar y cambiar, pero tiene que comprender algunas cosas están bien hechas, reconózcalo.
No nos prohíba tanto cuando no hay oportunidad de elegir, con un solo parking público no tenemos opción. Pero entiendo que el discernir cuesta trabajo algunas veces.
