Frágil salud de hierro
…esa frágil salud de hierro tan nuestra y tan llena de cables, jeringuillas, agujas, sangre y mareos.
Caían los segundos, los terceros, los quintos premios…y nada. Aún había esperanza. Los pacientes, cada vez que salía un número premiado, nos observábamos unos a otros esperando la curación instantánea y también mirábamos con temor a las enfermeras, no fuera a ser que la suerte les hubiera sonreído y nos dejaran enchufados a la máquina para la eternidad, pero no, seguían allí con su profesionalidad regalándonos el incomparable “gordo” de su sonrisa.
A las doce en punto saltó la liebre: 32365…cantó Vanesa, 3.000.000 de euros, contestó Brandon y… ¡Ea, en cinco, por el culo te la hinco!- se le escapó a alguien, acabando así con el glamour de millones que nos rodeaba y devolviéndonos a la realidad de esa frágil salud de hierro tan nuestra y tan llena de cables, jeringuillas, agujas, sangre y mareos.
