El derecho al descanso
El desprecio al descanso, un año más, ha sido impuesto por organizaciones religiosas y/o pararreligiosas, que con sus minis pléyades de adeptos y adictos a las manifestaciones marianas callejeras, y sus “alegres” llamadas en forma de ingenios pirotécnicos estruendosos, arrojaron y extendieron sus criterios religiosos a los que no tenían ninguna intención de compartir sus delirios místicos.
La historia de los desfiles procesionales estivales tiene un guión que no ha variado en mucho tiempo a pesar de la natural evolución de las cosas reguladas en democracia.
Ciertos sectores de la sociedad religiosa de este país siguen negando la mayor con constantes pulsos a las administraciones públicas y sus representantes.
Los enfrentamientos en temas de divorcio, matrimonio homosexual, eutanasia, educación para la ciudadanía, aborto y un largo etc. es el martillo pilón que la CEE maneja con la fuerza de la fe para frenar y postergar la voluntad popular.
Por eso, sus fieles, en temas “tan nimios” como los desfiles procesionales, siguen imponiendo su voluntad a unos gobernantes que han jurado una Constitución que afirma que España es aconfesional.
La libertad religiosa es un derecho que esa misma constitución garantiza a todo aquel que quiera hacer uso de ella, pero esa libertad no puede ser ejercida cuando se minusvalora y niega con desdén otros valores que también protege la Carta Magna, como es el del descanso.
Desde esta mañana, y hasta las dos de la madrugada de hoy, sanluqueños adscritos a alguna hermandad o comunidad religiosa ligada a la Virgen del Carmen de Bonanza, no han cesado de lanzar cohetes para anunciar y festejar su día grande en esta barriada sanluqueña.
No importa que fueran las nueve de la mañana, no importa que fueran las cuatro de la tarde y no importa que siendo ya madrugada de un día laborable, unos pocos de descerebrados estén síquicamente machacando a todos los que no quieren compartir con ellos su primitiva y vandálica costumbre de hacer ruido para celebrar algo.
Es hora que la administración local regule estas exhibiciones de lanzamientos de artefactos explosivos para compaginar el derecho a divertirse de unos pocos y el derecho al descanso de la mayoría. Y si ya existieran, están tardando en aplicarlas.
La afirmación que el Consejo de Seguridad Ciudadana hizo ayer sobre la normalidad en nuestra ciudad en lo concerniente a la seguridad, es sin duda la negación de muchos hechos como este que molestan a una gran parte de la población.
Si los primeros no saben controlar sus efusiones religiosas, que abandonen el espacio público y la practiquen en sus lares.
Si los gobernantes no velan por los derechos de TODOS, estarán mancillando la Constitución y el juramento que hicieron para defenderla, por muy insignificante que sea el hecho denunciado.
Sólo las organizaciones minoritarias, peligrosas y fuera de la Ley son capaces de imponerse a una mayoría con el miedo o el terror …. y no siempre lo consiguen.
