Patriotas «offshore»
Por si faltara algo para acabar de arreglar el bodrio tardofranquista disfrazado, en Andalucía, españolísima por los cuatro costados, por la gracia de la evangélica espada de Santiago Matamoros y los prohibidos Libros Plúmbeos del Sacromonte, comienzan a aparecer "nacionalismos" de faralaes e incienso como boletus tras las lluvias en Primavera. Sin embargo, algo similar a la CUP, independentistas orgullosos de su tierra, pero sin sentirse "nacionalistas", se conoce que no les inspira en absoluto. Cuando habría que ver qué está más cerca de aquel "nacionalismo antinacionalista y abierto a lo universal" que anhelara Ahmed -Blas- Infante. Tampoco parecen vindicar los países andalusíes murciano, al sur de La Mancha o extremeño: el idioma andaluz, la cultura del agua en movimiento, o el flamenco… debieron llegar allí por ciencia infusa, como el el divino milagro de Pentecostés.
No entraremos en qué partidúnculos arropados por la Arbonaida, una vez detonada la programada implosión "andalucista" del parajesuítico rojasmarquismo, tratan de subirse al carro de las confluencias meridionales podemista, jacobino del Duero para abajo, al norte emancipador de opereta. Cada uno es libre de prolongar el carnaval todo el año. Aunque en los partidocráticos cenáculos de la metrópoli, conscientes de nuestra económica realidad colonial, y subalterna cultural, esos arribistas esfuerzos tenaces para encaramamarse a recoger migajas,. en la mesa de los señoritos de la Carrera de san Jerónimo, provocan sorna cuando no estruendosas carcajadas.
Lo que suscita la generalizada hilaridad, casi más irrisoria que el Embrujo cordobés -junto a la Mezquita birlada-, son los patéticos arrebatos "nacionalistas" sin definición soberanista, por la independencia o con decidido impulso hacia la Libertad política. Idénticas monsergas del marqués del postureo de la "mesa-camilla", en chusquera versión del reverendo Chamizo o en camaleónica consagración morada de Pilar Rodríguez.
Y para rematar la faena no menciones el Legado andalusí como indígena. Repitamos el dogma de fe de que nuestros antepasados cristianos arrianos, musulmanes y judíos eran "árabes" de quita y pon, y los mercenarios castellanos invasores al servicio del expansionismo franco, y el trono purpurado de Roma, detentaban más "pureza racial" que Blondi, el pastor alemán que acompañó a Hitler al búnker de la Cancillería.
Así se escribe la historia. Lo peor es que los modernos millones de descendientes de las víctimas represaliadas y expoliadas, en la imparable Andalucía y naciones aledañas, una vez terminado el linde siguen obedeciendo al amo centralista en lo que mejor se les da, el "divide et impera" en el subdesarrollado inframundo de los parias. Y por consentírselo a esos triperos lacayos, por tanta coherencia identitaria y amor a la libertad, por parte de faranduleros del régimen monárquico-papista que dicen representarnos, así nos va. ¡Y lo que nos queda aún por pasar, ay, madre del amor hermoso!
