Cartas de una sombra
En la sala hubo una velada interrogante, pues falta un oficial al que no se había presentado, los asistentes ante esa incertidumbre fijaron sus miradas en Gladar, este negó con la cabeza a la vez que decía, ─No, no me corresponde a mi ese cargo─, antes de que ninguno pudiese pensar en nada más, Gladar hizo señas a las espaldas de los allí sentados para que alguien se acercara a la tarima. Desde la última fila una figura alta, uniformada de gris y con la característica hombrera roja. Se acercó hasta Gladar y se colocó a su lado. ─Les presento a la Oficial de enlace Alednac de Vina, y será la Segunda Oficial de abordo.
Tras las presentaciones finales, Gladar invitó a los tres oficiales a que tomaran asiento junto al restos de los miembros de la tripulación. Momento en el cual las luces se fueron atenuando a un gesto de Gladar a un ordenanza, poco a poco la pantalla se fue iluminado, en esta ocasión la gran pantalla mostraba la fotografía de un galeón en alta mar, donde mostraba en su mástil de popa el pabellón del Temple y en el mástil mayor ondeaba una bandera de fondo negro con dos tibias cruzadas y una carabela en la parte superior. En la siguiente fotografía el mismo buque aparecía amarrado a puerto, esta vez no ostentaba pabellón negro, pero si el templario. Aunque bien pudiera ser una pintura posterior a la época e idealizada.
─¡Señoras y Señores! ─Intervino Gladar─, imagino que muchos habréis reconocido el buque de estas imágenes, para los que no, tienen antes ustedes “El Halcón”, el mismo galeón que Rogers de Flor, comando en numerosas incursiones contra los sarracenos y salvó incontables vidas en la evacuación de San Juan de Acre.
Ahora en la pantalla se sucedían algunos grabados que mostraban la caída de Acre y como numerosos navíos se alejaban de la costas atestados de gentes. La siguiente imagen mostraba una imagen espectacular del submarino Thypoon, atracado en algún puerto del Báltico y donde la negrura del sumergible contrastaba con la blancura de un mar congelado y un paisaje nevado. Sin embargo, en la torre del submarino, estaban pintadas las letras “H.II”, y en su mástil ondeaba una pequeña bandera pirata.
─El submarino Thypoon que se encuentra en el muelle de esta base, será bautizado con el nombre del “El Halcón II! En su torre portará ese escudo, registrado por la OTAN y otros países aliados. Aunque este buque oficialmente no está operativo para ninguna potencia, sus dimensiones nos ha obligado a informar de parte de nuestro proyecto a ciertos estamentos y agencias internacionales con las que deberemos de mantener cierta flexibilidad en lo que a colaboración se refiere.
─Nuestra misión, la suya y para la que han sido seleccionados no es de piratería, es científica, histórica, arqueológica, no exenta de posibles complicaciones y conflictos armados. ¡Señoras y Señores!, su misión es la búsqueda del mayor enigma del siglo XIV y que aún perdura en nuestros días. Tengan siempre presente, y se lo repito nuevamente, su misión es meramente científica. Los detalles se les irán comunicando según vallan avanzando en esta misión. Por el momento, al concluir esta reunión pasarán un periodo de tres meses de adiestramiento en esta base, su hábitat en estas instalaciones será el propio sumergible ya que deben adaptarse a él y conocerlo como se conocen a ustedes mismos. ─concluyó Gladar, y mirando a Lagri se giró tomó su carpeta de la mesa y se encaminó hacia la puerta de la sala sin mediar palabra alguna más─…

