PSOE:Deudas, mentiras, engañoss, dejación de funciones
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Recortes en los servicios municipales, sobre todo en los servicios sociales en una ciudad con la mayor tasa de desempleo y mayores índices de pobreza del país, con colas interminables y diarias de sanluqueños desesperados en las puertas de la beneficencia para obtener los productos básicos de subsistencia.
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Recortes en la plantilla municipal, con más de un centenar de vacantes sin cubrir.
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Abandono generalizado de la ciudad y de las pocas infraestructuras que quedan en pie.
Lo único que permanece intacto son las retribuciones salariales del equipo de gobierno y sus funcionarios de empleo, sobre todo los casi 90 mil euros que obtienen el alcalde y la delegada de hacienda gracias a la política, con tan poco resultado positivo para la ciudad.
Cuando la política se convierte en el único "modus vivendi" de un alcalde y de la gran parte de los delegados municipales, incluyendo sus funcionarios de empleo, es normal que recurran desesperadamente a la mentira, al engaño y a cualquier otra artimaña para desacreditar a quienes ponen día si y día también en entredicho su capacidad y dedicación para sacar a esta ciudad del pozo económico y social en que se encuentra, debido fundamentalmente a las consecuencias de su propia gestión después de más de diez años en el gobierno local.
Mucho de esto ha ocurrido después del pasado pleno municipal, en el que se ha podido demostrar las mentiras y engaño del equipo de gobierno respecto al IBI para 2017 y la ante la imposibilidad de dar respuestas coherentes a los interrogantes que se ciernen sobre su lamentable gestión, han preferido inventarse una estéril polémica a modo de cortinas de humo en relación a la educación especial concertada. Polémica, especialmente alimentada por quien ha preferido anteponer su agradecimiento al equipo de gobierno por el puesto de trabajo que ocupa, dando pábulo exclusivamente a la versión del gobierno local sin contrastarla de modo alguno. Hecho que le desacredita como responsable de un medio de comunicación como una televisión.
Los actores y beneficiarios de determinado clientelismo se realimentan en defensa de un estatus que no quieren perder.




