La dimisión de Ana Mestre es inexcusable Imprimir
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22 de Diciembre de 2013
 La dimisión de Ana Mestre será un sano ejercicio democrático si la parlamentaria no diera respuestas a todas las preguntas del por qué había zumos del banco de alimentos en la sede del PP
SD.-Lo acontecido el pasado miércoles en la sede del PP no es asunto baladí para que la presidenta del PP sanluqueño, y quienes la eligieron y erigieron para suplantar a Miguel Ángel Lara, escondan la cabeza debajo de un ala y esperen que amaine el temporal, de otro lado, táctica con mucho arraigo en los populares, que esperan que Cronos les solucione lo que ellos no son capaces de erradicar en sus propias filas.
Las excusas de la popular, Regina Arocha, son tan endebles que han hecho un flaco favor a su partido, por la responsabilidad de la organización del desayuno con los medios, además de la premura de los escasos y cuestionados  argumentos esgrimidos para tan tremenda pifia política que raya el delito, al menos con las pruebas; a saber : declaración de intencion para enmendalla con la donación de 100 kilos de alimentos al banco de alimento del que presuntamente se perdieron esos bricks de zumos.

Muy necesario sería actuar de oficio, a quien corresponda y así depurar responsabilidades,  para lavar la imagen, principalmente, de todos los que sacrifican sus horas, y hasta su salud, para ayudar a los más desfavorecidos.  
Es responsabilidad del PP la mala imagen que en estos días, este desgraciado hecho, ha vuelto a poner en entredicho la honestidad, la poca honestidad, que la sociedad atribuye a la clase política y el daño colateral infligido a la decadente Sanlúcar.
 
La estrecha relación de la militante del partido popular con la Hermandad del Rocío y otras organizaciones caritativas, exige que todas las personas e instituciones cercanas o no a esta persona salgan indemnes de las legítimas especulaciones de todos los sanluqueños que ya han mostrado su malestar en los medios y redes sociales.
 
Las dudas no aparecen en ninguna de estas afirmaciones vertidas en los foros digitales, por lo que la reputación de muchas personas, algunas dentro de la familia popular sanluqueña, también ligadas a la Iglesia, está siendo dañada por la falta de información de los principales responsables del PP en Sanlúcar y en la provincia. Estos últimos, los mentores de Ana Mestre, que de manera muy poco democrática asintieron de malas ganas  la elección del anterior presidente e impusieron  a la actual presidenta con la ausencia de la preceptiva urna.
 
Las maneras que apunta la joven jerezana, como afirma Márquez Moy en su artículo, para dirigir en el futuro, - si recibe la confianza de los sanluqueños-,  los destinos de nuestra ciudad, no es óbice para que se esconda detrás de las siglas de su partido ni del  tempo político, dejando que un miembro, cuasi irrelevante, de su formación política se coma el marrón o se inmole publicamente en la Plaza del Cabildo.
 
Con estos hechos y, lo que es peor,  el mutismo de los verdaderos responsables del PP en Sanlúcar y en Cádiz, flaco favor hacen a la democracia y a los más desfavorecidos que, no olvidemos, son los únicos perdedores de este disparate, por nimio que parezcan tres litros de zumos.
 
Estos hombres y mujeres de Sanlúcar, a los que el anterior gobierno socialista, la crisis económica, y las reformas y recortes del gobierno de España actual, han hundido en la peor  de las miserias, tienen que soportar la vergüenza de hacer cola en las plazas y calles de Sanlúcar,  y la añadida de saber que los beneficiados por la contribución de  los bancos de alimentos, son menos porque algún partido político desciende a los infiernos para cautivar votos.
 
El lunes, si Ana Mestre  decide dar un paso al frente, será tarde para aclarar lo que desde el miércoles aparece tan oscuro como el futuro de la parlamentaria andaluza en estos lares sanluqueños.