Apuntes de Historia CCCXVII Imprimir
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03 de Febrero de 2019
Sanlúcar, la nave del Tiempo de la I Vuelta al Mundo (I)
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-La gran aventura de la I Vuelta al Mundo llama desde hace unos años a las puertas de nuestra ciudad, que está inmersa en la Conmemoración de esta hazaña de la Humanidad organizada y llevada a cabo por España a principios del siglo XVI, entre 1519 y 1522.
El papel de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda como punto desde el cual se hace a la mar la Expedición y donde se completa la Primera Vuelta al Mundo es innegable.
Sanlúcar de Barrameda vería completarse los preparativos de la Expedición en el verano de 1519, cuando las naves permanecieron 40 días en nuestro puerto culminando su apresto; Sanlúcar vería igualmente hacerse a la mar desde nuestras aguas el 20 de septiembre de dicho año 1519 a las 5 naves de la Armada del Maluco (Santiago, San Antonio, Concepción, Trinidad y Victoria) comandadas por el marino portugués al servicio de España Hernando de Magallanes; y Sanlúcar de Barrameda vería así mismo -y finalmente- regresar a la nao Victoria, única embarcación superviviente del conjunto de las naves que formaron en su día la “Armada del Maluco” marineada por tan sólo 18 hombres, bajo el mando del navegante vasco Juan Sebastián de Elcano el día seis de septiembre de 1522 completando así el Viaje en las playas sanluqueñas después de tres años de una odisea única en la Historia de la Humanidad.

Y Sanlúcar es hoy una “nave del tiempo”, imprescindible para conocer los paisajes de partida y retorno de esta gran aventura de la especie humana, cuando todas las barreras saltaron por los aires y el mundo se hizo uno, enorme, sí, pero finito y abarcable, gracias especialmente a la determinación de Juan Sebastián de Elcano quien fuera el responsable de tomar la decisión de completar un viaje de todo punto increíble y de, efectivamente, coronarlo con el éxito en las playas de nuestra ciudad, en las playas del viejo río Guadalquivir.
           
en nuestros días por Sanlúcar permite a propios y a extraños acercarse al momento en el que se desarrolló la Expedición, a aquellos largos días de julio, agosto y septiembre del año 1519 cuando los cinco barcos de la Armada de la Especiería se mecían sobre las olas de nuestras riberas, y a ese día seis de septiembre de 1522 cuando las aguas de la Barra sanluqueña vieron acercarse, renqueante, mermada, hendida por el tiempo y los avatares de tan increíble aventura, a la nao Victoria, hasta que finalmente dicha nave arribó a Sanlúcar completando y culminando su Viaje alrededor del Orbe terráqueo y marcando de ese modo un antes y un después en la Historia de la Humanidad, desde Sanlúcar hasta Sanlúcar cabalgando la esfera del mundo.
           
Sanlúcar, medio milenio después de la aventura de la Primera Vuelta al Mundo, sigue siendo una nave del tiempo cuyos visitantes -cuyos viajeros- pueden pasear por las calles que conocieron Magallanes, Elcano, Pigafetta, Albo y el resto de los marinos que pilotaron las naves que se hicieron a la mar desde nuestras orillas, y que volvieron a pisar los 18 hombres de la menguada tripulación de la nao Victoria a su regreso en septiembre de 1522.
           
Calles como la Cuesta de Belén, la Calle Bretones (auténtico “hervidero” comercial y eje económico del casco urbano de la ciudad -entonces villa- en la época de la Primera Vuelta al Mundo), las actuales calles Caballeros, Luis de Eguílaz, o la Cava del Castillo, en el Barrio Alto, y otras como la calle Ancha de los Mesones, entonces una línea apenas urbana en la ribera, o el callejón del Truco, o la de Zárate, en las inmediaciones de la iglesia de La Trinidad, o San Jorge, frente a la iglesia homónima, o la de Regina, extendida ante los muros del incipiente convento del mismo nombre, todas en el Arrabal de la Ribera, antecedente histórico del actual Barrio Bajo sanluqueño.
           
Vías públicas de nuestra ciudad que se abren a nativos y visitantes, permitiendo a unos y a otros llevar a cabo un viaje en el tiempo y presentando destacables testimonios de nuestra Historia y de la Sanlúcar de la época de la Circunnavegación, como la perdida calle Jardines, de la que se ha recuperado un jalón de su pavimento (ubicado en la actual calle Trascuesta, al pie de la muralla perimetral de los jardines del Palacio Ducal de Medina Sidonia), que precisamente data de esos mismos primeros años del siglo XVI que vieron desarrollarse la Expedición Magallanes-Elcano, un pavimento histórico aparecido en las labores arqueológicas realizadas en el contexto de los trabajos de recuperación del histórico Mercado de Abastos realizados por el Ayuntamiento sanluqueño y que ha sido musealizada in situ asimismo por el Ayuntamiento de la ciudad.
           
Plazas como la de los Condes de Niebla, en pleno núcleo del Poder de la Sanlúcar de hace medio milenio, articulada frente al Palacio Ducal de Medina Sidonia y a la parroquia de Nuestra Señora de la O, y muy cercana a la sede del Cabildo sanluqueño por aquellos entonces, la torre del recinto murado medieval, de tapial, de época islámica (hoy parcialmente conservada en la calle Escuelas, en un patio interior) que, ya en mal estado en aquellos años, sería finalmente sustituida como sede del Consistorio local por el edificio del Cabildillo, en el ángulo de la confluencia de la referida plaza de los Condes de Niebla con la aledaña plaza de La Paz y la inmediata calle Caballeros.
           
Y plazas como la ya mencionada de La Paz, corazón que fuera en su día del hisn islámico (el recinto de la ciudadela de la Sanlúcar medieval de época anterior a la conquista castellana), verdadero eje vertebrador de la vida cotidiana en el Barrio Alto sanluqueño, que es decir de la ciudadela amurallada de época tanto islámica como cristiana, pues este ágora barrialteña mantendría su centralidad vital tras la creación de la nueva cinta de muralla que los primeros Guzmán establecieron en derredor de la villa sanluqueña a lo largo del siglo XIV, a partir de la concesión por la Corona de Castilla del Señorío sobre Sanlúcar de Barrameda a don Alonso Pérez de Guzmán “El Bueno” en 1297.
           
Y espacios como los de Bajo de Guía o Bonanza, tan relevantes para la I Circunnavegación, donde los paseantes podrán caminar por unas riberas más que evocadoras de aquellas orillas sanluqueñas desde las que se hicieron a la mar las naves de la Expedición Magallanes-Elcano en 1519 y a las que regresaría la nao Victoria en 1522, completando la I Vuelta al
 
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