Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK Más información | Y más
Igual no da su opinión sobre la igualdad
 
 
 
 
   
 
Igual no da su opinión sobre la igualdad PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
07 de Marzo de 2010

Imagen activaQue la facción derechista y ultra católica tache de asesinato el aborto me parece un hecho de una enorme hipocresía, casi terrorífica.

Lola Jiménez.-He escuchado esta semana a doña Esperanza Aguirre en un programa de televisión decir que el Gobierno malgasta el dinero público con “ministerios inútiles como el de igual dad” ¿Cómo? Me pregunté yo, ¿qué ha dicho? Por favor, no puede ser posible. Una mujer diciendo que el ministerio de Igualdad es inútil y además de qué manera….No salgo de mi asombro, aunque con esta mujer ya toda vulgaridad y majadería es posible. Según ella, ya la igualdad será efectiva, digo yo, o quizá no crea en la igualdad, aunque sea ella, precisamente una mujer, la que habla desde un cargo público tan importante como presidenta de la Comunidad de Madrid. Será eso, como ella ya está en posesión de un cargo, a las demás que les den pan y manteca.  

 La idea del día Internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX con la Revolución Industrial y durante el auge del movimiento obrero. Las mujeres parisienses que pedían “libertad, igualdad y fraternidad” en la Revolución francesa, marcharon a Versalles para exigir el sufragio femenino. A finales del siglo XIX en Nueva Zelanda y a principios del XX en la mayoría de los países se aprueba el sufragio femenino.

El movimiento internacional por el sufragio femenino, llevado a cabo por las llamadas sufragistas, fue un movimiento reformista social, económico y político que promovía la extensión del sufragio (el derecho a  votar) a las mujeres, abogando por el «sufragio igual» (abolición de la diferencia de capacidad de votación por género) en lugar del «sufragio universal» (abolición de la discriminación debida principalmente a la raza), ya que este último era considerado demasiado revolucionario.

 El término igualdad es, por tanto, resultado de los comienzos de la lucha por el voto en igualdad de condiciones para hombres y mujeres. Este cambio, junto a otros como la celebración del día Internacional de la mujer el 8 de Marzo, han contribuido al cambio en la historia.

Poco a poco y progresivamente las mujeres han ido adquiriendo y yo diría que ganando a través de la lucha uno a uno los derechos que le habían sido negados, claramente por natura. Es decir, simplemente por ser la “divinamente” dotada por el don de la facultad de procreación.

A través de este hecho, maravilloso por otra parte, se ha creado toda una ideología religiosa que relegaba a la mujer a la crianza y educación de los hijos, sin permitirles influir en el mundo de forma política. Ya en la Antigua Grecia la mujer era sólo un vientre para procrear. Sarah Pomeroy editaba en 1990 su interesantísima obra, Diosas, rameras, esposas y esclavas, recogiendo los cuatro roles posibles de la mujer en Grecia. En Roma, la mujer estaba bajo tutela.

La tutela se aplicaba a las mujeres púberes que no se hallaban bajo patria potestad o en manus (casadas), quedando excluidas las vestales o doncellas romanas consagradas a la diosa Vesta. Los jurisconsultos clásicos, en sustento de tal tutela, daban como razón “la ligereza de espíritu de las mujeres y su grande ignorancia en los negocios públicos” pero la razón real no era otra que la de mantener el patrimonio de la mujer dentro de la familia agnaticia.

Si la mujer se casaba su patrimonio pasaba a la otra familia, lo cual se intentó evitar con la institución de la tutela especial. Y entonces llegó el cristianismo y pasamos de una idea política de la familia a una institución impregnada de religiosidad que coloca a la familia como la única célula sobre la que se puede sustentar la sociedad. En virtud de la cual, la mujer ha tenido siempre que renunciar a sus derechos como ciudadana en pro del bienestar de su prole.

Cuestiones como la conciliación de la vida laboral y familiar es aún en nuestro país un objetivo no conseguido. Son las mujeres, en su mayoría, las que tienen que renunciar a veces a su trabajo para poder criar a los hijos y no vuelven a trabajar hasta que éstos pueden ser educados en guarderías o colegios. No olvidemos que esta es la razón por la que hace muy poco se escolariza a los niños/as a temprana edad, tres años. Muy pocas son todavía las guarderías públicas a las que son difíciles acceder. Pocas las empresas que ofertan este servicio a sus trabajadores. Hasta hace muy poco no existía la baja por paternidad.

 No puedo dejar de elogiar la aprobación de la ley del aborto en nuestro país, que viene a traer otra vez la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. No creo que una chica de 16 años tenga que ser madre a la fuerza por un error momentáneo al que a veces contribuye un chico de 16 años, igualmente inexperto, por el cual ambos ven cómo se truncan sus planes de futuro por tener que hacerse cargo de un niño no deseado ni buscado.

Que la facción derechista y ultra católica tache de asesinato el aborto me parece un hecho de una enorme hipocresía, casi terrorífica. Sobre todo, viniendo de un sector que prefiere que nazcan niños como rosquillas en lugares dónde no van a sobrevivir más de dos o tres años, prohibiendo el uso del preservativo.

Quizá sea mejor que todos tengamos en nuestra memoria visual imágenes tan deprimentes cómo las que se televisan cada día en nuestras pantallas: niños hambrientos, lisiados, andando entre basuras, esnifando pegamento desde pequeños, etc. No sé, será la forma en que algunos dan gracias a Dios por estar al otro lado, tirando una limosna en el cepillo de la Iglesia. Cepillo que, por otro lado, ha servido recientemente en nuestro país para satisfacer los deseos morbosos de un sacerdote cibernético que ofrecía sus servicios sexuales desde una sacristía….

En fin, no quiero hacer más excurus ni digresiones porque no quiero saber a dónde me llevarían. Señora Esperanza Aguirre, presidenta (y no presidente por gracia y virtud de defensa del Ministerio de Igualdad) de la Comunidad de Madrid, la igualdad le ha dado a usted el derecho de llegar a su cargo (no hace ni un siglo que eso hubiera sido imposible), le ha dado a usted la posibilidad de gobernar (ojalá no hubiera sido así y no porque sea una mujer sino por ser Esperanza) y el derecho que su cargo le otorga le da la posibilidad de decir estupideces en los medios de comunicación constantemente en contra de sí misma y de un montón de mujeres que nos avergonzamos de que ese derecho lo utilice usted para dificultar el progreso en esta carrera de obstáculos en la consecución de la Igualdad.

 
 
   
 
     
© 2019 Portal Sanlucardigital.es
Joomla! is Free Software released under the GNU General Public License.