Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK Más información | Y más
Explicaciones políticas
 
 
 
 
   
 
Explicaciones políticas PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 2
MaloBueno 
31 de Julio de 2014
Ciudado con lo que se dice
El líder de Podemos, Pablo Iglesias afirma que el terrorismo de ETA "tiene explicaciones políticas". Para argumentar su aseveración, Iglesias añadió que si no existieran esas razones políticas no se entendería que los gobiernos de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero “se sentaran a hablar" con ETA en su día.
La ignorancia es muy atrevida, y más cuando se envalentona, con resultados electorales lógicos, ante la situación de la clase política en española, degenerada, vacía de formas y contenidos, y de una población deseosa de que alguien, dentro del escenario político, dijese en voz alta, lo que piensan.
De ahí a que se mesianice, se profetice y se dogmatice de cualquier tema y situación, abunda en la escasa cultura del que lo hace, y se incluye voluntariamente en la misma clase política que pretende desplazar.
Argumentar, para apoyar su afirmación que los políticos intentaron resolver este problema, es como, siguiendo en su línea, Sr Iglesias, argumentar que la actual entente de gobiernos para hacer que el tratamiento de 60.000€ para la hepatitis C, por el hecho de que lo personalizan políticos, es un “problema con explicaciones políticas”

Es evidente, que Ud. no vivió en esos tiempos, ni junto a personas de ETA cotidianamente, ni sufriendo lo que muchos compañeros socialistas, comunistas, nacionalistas, trabajadores, etc. atrapados entre las pistolas de la represión franquista y la de los terroristas, en su propio pueblo, ciudad, barrio, familias… Incluso dentro de ETA con las diferentes facciones, políticas, militares, mixtas.
Esta ligereza prepotente tiene unas consecuencias difícilmente calculables, entre los que por falta de experiencias “in vitro”, creen en todo lo que sale de la boca de sus líderes sean naturales o impuestos. De ahí la fe ciega de las religiones y las sectas.
Siempre cabrá la rectificación retroactiva, o en diferido, cuando por primera vez piense en lo que ha dicho, pero parte del mal ya se habrá instalado en muchas mentes.
 
No creo, siempre es posible, que quien haya leído mis opiniones anteriores, me tilde de populista o conservador; por ello les dejo una serie de referencias ajenas sobre el tema para su documentación, en las que se elimina el carácter subjetivo y de referencias dramáticas o letales.
El nacionalismo vasco surge en la década de 1890 en Vizcaya como reacción a los síntomas de modernización e industrialización que caracterizan a la España, y muy especialmente, al País Vasco, de fines del s. XIX. La masiva llegada de obreros inmigrantes a la emergente industria vizcaína se mezcló con el caldo de cultivo que el carlismo y el fuerismo venían, desde hacía varias décadas, alimentando.
 
La masiva llegada de maketos (inmigrantes)(1), la opresión de la dictadura que permite una percepción real de dicho antagonismo, la amenaza de la cultura y los principios tradicionalistas vascos, la crisis en la que se encuentra el propio nacionalismo vasco que, incapaz de ofrecer respuesta a estos problemas, ha tendido puentes con la “enemiga” administración española; el escepticismo de la generación que vivió la guerra civil, todo ello provoca el surgimiento de un grupo juvenil radical que, siguiendo los antecedentes de las facciones aberriana y jagi-jagi, se retrotrae a los primeros dogmas sabinianos y decide pasar a la acción.
ETA no se definirá como partido, sino que irá más allá asumiendo su labor como movimiento de liberación patriótica19 y proclamó sus principios políticos en su I Asamblea donde se caracterizó como “movimiento revolucionario vasco de liberación nacional”20.
 
Es en la década de los cincuenta cuando, sobre la base de su lengua y sus tradiciones, empieza a surgir entre un grupo de universitarios vascos el sentimiento de recuperar la idea de nación vasca. En un momento de total prohibición de los nacionalismos, con las secuelas del conflicto civil todavía cerca, estos jóvenes se acercan al Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el que en un principio se integran.
 
Ante el inmovilismo que reinaba en el PNV, con unos dirigentes que no se atrevían en aquel momento a plantar cara de ninguna manera al aparato franquista, pronto se separan de sus directrices  para formar una organización más activa, así surge Ekin que en Euskera significa “acometer”. Se buscaba romper esa parálisis y actuar de alguna manera contra la dictadura. Sería el embrión de lo que a partir de una reunión celebrada el 31 de julio de 1.959 pasaría a denominarse Euzkadi ta Askatasuna (Euzkadi y Libertad).
 
Es el nacimiento de ETA, una alternativa ideológica a los postulados del PNV con cuatro pilares básicos: la defensa del euskara, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).
Además, en los años 60, se estaba produciendo un fuerte desarrollo económico que provocaba la llegada masiva de inmigrantes de muchas partes de España y que para estos jóvenes nacionalistas era un peligro que desvirtuaba la esencia del pueblo vasco contaminado por las costumbres de otras regiones. Para ellos, era una razón más para luchar por su identidad.

ETA consecuente con este espíritu tercermundista se planteará una guerra total de liberación contra España y en esta guerra cada vez tendrán menos cabida las posiciones intermedias o neutras respecto a Euskadi. La dicotomía vasco/español, patriota/traidor, se extenderá cada vez con mayor fuerza no solo en la organización sino en la sociedad: <<Sin independencia no hay Euzkadi de ninguna clase, y sin independencia no hay euskera. Y sin violencia no hay independencia, no hay euskera y no hay Euzkadi. Si alguno no quiere violencia, no quiere independencia, no quiere euskera y traiciona a Euzkadi. Si alguno no quiere independencia ese tal no quiere el euskera y traiciona Euzkadi>>.
 
(1)Es de estudio el paralelismo entre los llamados nacionalismos vascos y catalán, sus teorías independentistas y su relación con las burguesías del momento, la antiinmigración ( charnego en catalán), el desarrollo industrial y cierto nivel económico con respecto al resto del estado.
Maestro Liendres                             Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
 
Nota: Las opiniones vertidas en este documento, y publicado en este medio, no implica que la dirección u otros colaboradores, y más en este caso, estén de acuerdo con ellas.
 
 
   
 
     
© 2019 Portal Sanlucardigital.es
Joomla! is Free Software released under the GNU General Public License.